L'ORNITONIGMA

dimecres, 23 de gener de 2013

Bestioles emplomallades


Estan bé les gavines cendroses, les grues i els becplaners que de tant en tant fan que per les nostres venes circuli nitroglicerina. Aquestes, i d’altres que encara són més explossives. Però també estan aquelles que hi són cada dia, i alimenten la nostra ànima per poder rebre a les primeres. Aquí van unes imatges en homenatge a aquestes emplomallades bestioles que conviuen al nostre costat... algunes tan amagades que ni ens adonen que hi són.

Mallarenga blava
Gratapalles
Pardal comú
Mallarenga cuallarga
Pit-roig
Pinsà 
Bitxac comú
Becadell comú
Cuereta blanca
Mosquiter comú
Totes les podem veure als parcs, jardins, carrers i rius dels nostres pobles i ciutats. Algunes fins i tot s'atansen al nostre propi balcó.

video

Hem de vetllar perquè no desapareguin les sensacions llargues.

dissabte, 19 de gener de 2013

Gavina cendrosa al Besòs


La Gavina cendrosa (Larus canus) és un hivernant escàs però regular a Catalunya. Està molt lligada als ambientes litorals, i la seva presència a l’interior és més rara. La població hivernal s’ha calculat en uns 38-48 exs. (Álvarez-Cros, C. Gavina cendrosa Larus canus. In: Herrando, S., Brotons, L.; Estrada, J.; Guallar, S. & Anton, M (eds.) 2011. Atles dels ocells de Catalunya a l’hivern 2006-2009. Institut Català d’Ornitològia / Lynx Edicions, Barcelona).

Consultant els anuaris, la seva presencia a Barcelona s’ha regularizat els darrers nanys. La data més primerenca és de principis d’octubre i la més tardana, de finals d’abril. La majoria d’observacions però es concentren durant el periode hivernal, principalment al més de gener. La zona amb més registres és el tram final del riu Besòs i especialment la seva desembocadura. Tanmateix també hi ha registres puntuals al port de Barcelona i al parc de Diagonal Mar.

Pel que fa a l’edat dels exemplars observats, majoritàriament  són aus de 1r hivern, tret d’una citació d’un exemplar de 2n hivern el 22/I/2002 (Larruy, X. 2006. Gavina cendrosa Larus canus. In: Sales, S. (ed.). Anuari d’Ornitologia de Catalunya. 2002-2006. P. 279. Barcelona: Institut Català d’Ornitologia), i d’un adult al par de Diagonal Mar, que es va veure diverses vegades entre l’11/I i el 6/III/2006 (Ramos, R. 2006. Gavina cendrosa Larus canus. In: Sales, S. (ed.). Anuari d’Ornitologia de Catalunya. 2002-2006. Barcelona: Institut Català d’Ornitologia).

Aquesta temporada un altre exemplar de 2n hivern està hivernant a Barcelona. El va trobar el Xavi Larruy el 28/XII/2012 al riu Besòs. D’ençà aleshores roman per la zona i es mou entre aquest riu i l’estany del parc Diagonal Mar.

Aquí us deixo unes fotos d’aquest mateix matí.



divendres, 18 de gener de 2013

Temps d'hivern

Diu el refrany: "Pel gener no siguis matiner". Doncs, vaja! Dissabte faig cens d'aus hivernants a la costa de Torredembarra i els pronòstics meteorològics conviden a quedar-se al llit ben calentet. Però amb aquesta perturbació tant intensa, el fred i la ventada que pronostiquen, millor serà posar fil a l'agulla i abrigar-se bé de cap a peus perquè poden surtir coses molt xules.

http://www.324.cat/noticia/2035293/catalunya/Borrasca-escocesa-a-Catalunya-per-al-cap-de-setmana

Solución al Ornitonigma de diciembre


Gaviotas entrando con un pesquero
en el puerto de Arenys de Mar (Barcelona)
Cualquiera que haya pasado una tarde en la bocana de un puerto pesquero, habrá presenciado el espectáculo de los cientos de gaviotas, a veces miles, que hacen de cohorte a las embarcaciones que llegan cargadas de pescado. Las aves las siguen y  aprovechan los descartes que los marineros lanzan al mar antes de llegar a puerto. Son momentos magníficos para testear los bandos y buscar especies poco frecuentes, que se acercan a la costa ante la oportunidad de un bocado fácil. Entre tanta algarabía, es fácil que algo pase desapercibido. Son momentos en los que combino binoculares y cámara de fotos. Con esta última, suelo ser poco selectivo y “disparo” a discreción. Una vez en casa, me dedico a repasar las fotos. En una de esas ocasiones me encontré con la fotografía del ave que protagoniza este Ornitonigma. Es evidente que se trata de un lárido, y por las características del plumaje, es de un ejemplar inmaduro. Pero vamos a analizarlo con más detenimiento.

Su aspecto es elegante y relativamente ligero, con alas largas, apuntadas y profundamente arqueadas en la zona carpal. El cuerpo resulta más bien esbelto, y no demasiado voluminoso. La cabeza, ahusada, está rematada por un pico largo y fuerte. El conjunto general es el de una gaviota elegante y algo estilizada. Quizás se pueda resumir así. Pero las apariencias engañan y en las fotos aún más.

Este modelo se ajusta a varias especies, por eso es importante detenerse en los detalles del plumaje. Lo primero que se aprecia es que la combinación de colores marrones, responde al patrón típico de un ejemplar inmaduro. En concreto a un ejemplar en su primer invierno (1er o 2º año calendario). Esto se puede apreciar por la uniformidad del plumaje, donde todas las plumas parecen de la misma generación; y su buena conservación del plumaje,  desgastes, decoloraciones o abrasiones importantes. Todo ello apunta a fechas tempranas (finales de verano o principios de otoño).

El cuerpo aparece moteado de marrón, con vientre y cloaca blancos, infracobertoras caudales blancas, con bandas terminales oscuras, teniendo las más externas forma de flecha roma o poco apuntada. Cola con base blanca, banda caudal ancha y negruzca, más sólida en su parte central en contraste con las rectrices externas, que presentan muescas pálidas, provocando un efecto de fino barreado; en su extremo distal se aprecia una banda terminal blanca, estrecha y con cierto desgaste. Es evidente el fuerte contraste entre la banda subterminal oscura y el resto de la cola blanca.

La parte inferior del ala destaca por el ligero contraste entre las cobertoras pequeñas y medianas marronáceas, y las grandes cobertoras, secundarias y primarias internas pálidas y luminosas. Vistas con detalle, las grandes cobertoras muestras un borde oscuro y en su extremo, un suave barrado marronáceo muy diluido y difuso. Las axilares son aparentemente claras con bordes oscuros. Sin embargo, las más internas muestran un fino vermiculado y un barreado oscuro más inteso y contrastado. Las primarias externas son más oscuras, especialmente en su extremo final donde forman una fina banda de negra a lo largo de la mano, que va desde P10 a P5.

Finalmente, lo que podemos apreciar de las partes no emplumadas es un pico negro y pates color carne.

COMPARATIVA
Larus canus presenta, como la mayoría de gaviotas, cierta variabilidad, pero desde el ángulo de la fotografía tendríamos que apreciar unas alas más pálidas, casi blancas con un delicado dibujo formado por los finos bordes oscuros de las cobertoras. A ello hay que añadir el contraste de las secundarias más oscuras, que forman una barra oscura en el borde de fuga. Y finalmente el contraste entre las primarias externas oscuras y  las internas más pálidas, que forman un efecto ventana (‘window’). Cabe también comentar un rasgo diferencial muy importante, el pico pequeño, delicado y normalmente bicolor en esta edad.



En el caso de Larus melanocephalus, la parte inferior del ala es casi de un blanco inmaculado, donde hay un pronunciado contraste en el borde de fuga, debido a las secundarias negruzcas, y en las primarias internas por su tono también negruzco.



La otra opción era Larus audouinii. Esta especie muestra un “underwing” muy diagnóstico, caracterizado por el contraste entre el oscuro de la parte frontal y posterior del ala y el panel blanco central, que forman las grandes cobertoras. Además de las patas gris oscuro, que resultan diagnósticas.

http://www.aranzadi-zientziak.org/fileadmin/webs/EAT/Html/gaviota_audouin-eng.html


Es decir, que sólo nos queda una posibilidad, Larus fuscus. El ejemplar de 1r invierno de la fotografía que protagoniza este Ornitonigma  fue fotografiado el 4 de setiembrede 2010 en el puerto de Vilanova i la Geltrú.

Muchas gracias por vuestra participación y hasta el próximo Ornitonigma.

dissabte, 12 de gener de 2013

Martinet blanc x Martinet dels esculls a Reguerons


Avui ha estat un dia ple de satisfaccions, bona companyia, molts ocells, nous paisatges al Delta del Llobregat (això m’ha fet reflexionar). Vaja, un dia quasiperfecte. I a més a més arrodonit per l’observació de l’híbrid de Martinet blanc x Martinet dels esculls (Egretta garzetta x gularis), que va descobrir en Ferran López el  15/10/12 a Can Dimoni, Sant Boi de Llobregat. Aquí us deixo un parell de fotos que li he pogut fer als camps agrícoles del voltant de Regerons.



Moltes gràcies i fins aviat!

dijous, 10 de gener de 2013

Con mis prismáticos a cuestas: fin del recorrido.


Atravesar la Península Ibérica desde el Atlántico hasta el mediterráneo, es disfrutar de una gran variedad de paisajes. Abandonadas las estepas castellanas, volvimos al Cantábrico para bordearlo hacia el este el dirección al norte de Navarra. Seguro que ya suponéis que el objetivo era muy claro. En efecto, teníamos la intención de ver el Ampelis europeo (Bombycilla garrulus), que Pedro Arratíbel y Pedro Arratíbel Jr. Descubrieron a las puertas del Señorio de Bertiz el 30 de diciembre de 2012. Tras pasar la noche en Elizondo, nos plantamos con las primeras luces del 5 de enero en la antigua entrada de Bertiz. Aquella era la información que me habían facilitado y estaba claro que de estar, había de ser allí, los aligustres estaban cargados de bayas y en las ramas de los árboles más altos abundaban los muérdagos con sus blanquecinas bayas. Fuimos los primeros, pero no los únicos, pronto empezó a llegar más gente. Primero Javier de Bilbao, después Juan Carlos y Silvia de Huesca. Y fue a los pocos minutos de llegar ellos cuando por fin apareció. Tardó en hacerlo, pero apareció. Al final unas 15 personas pudimos disfrutar de tan magnífica ave. Desgraciadamente el día no acompañó. Una niebla espesa deslució la observación. No obstante, fue mucho lo que disfrutamos con el pequeño emplumado. Aquí os dejo una foto testimonial y un vídeo donde se ve como se acicala.




Con el tiempo justo decidimos acercarnos a Pamplona a intentar el Pardillo alpino (Carduelis cabaret) que fue descubierto en el parque de la Ciudadela de Pamplona por los mismos descubridores del Ampelis. Y allí estaba, fiel a los tres abedules donde se alimentaba el grupo de lúganos (Carduelis spinus) a los que acompaña.




La vuelta a Barcelona fue tranquila, peo aún llena de emociones. A la altura del km 32 de la A-21 nos sobrevoló un grupo de buitres a los que acompañaba ¡un Quebrantahuesos! Finalmente hicimos una parada en los arrozales que hay en la A-127 pasado Ejea de los Caballeros y camino de Tauste. Allí descansaban un mínimo de 440 grullas.


Unas vacaciones como éstas tardarán en volver. Desde aquí quiero agadecer la ayuda de Pablo Fernández, Fernando Pereiras, Cosme Damián, Marc Gálvez, José Ardaiz, Juan Carlos y Silvia (y perdón si me dejo alguno).

Ahora vuelta a la tranquilidad y el sosiego de las costas de Barcelona, Maresme y comarcas cercanas, siempre llenas de emociones y sorpresas.

dimecres, 9 de gener de 2013

Con mis prismáticos a cuestas: del Atlántico a la Meseta


El 3 de enero enfilamos camino hacia el este. Dejar Galicia no es fácil. Y no nólo en lo sentimental, también en lo físico. Parece que sea ella la que no quiere dejarte marchar, la carretera se eterniza y a cada kilometro recorrido parece que se le sumen dos más. Al final aparece ese cartel que indica que se acaba esa esquina noroeste, pero todo parece seguir igual. El descenso hacia la meseta es paulatino, no hay un tránsito brusco, hasta que de golpe los ocres dominan el paisaje y el horizonte pierde su verticalidad y Galicia da paso a la meseta castellabo leonesa.

Muy próximo a Benavente se encuentra una de las mejores zonas esteparias de la península, que extiende hacia el este de manera ininterrumpida como un tapiz de formas suaves y onduladas. Villafáfila es un paraiso para miles de ánsares. Allí pasan el invierno, alimentándose en los campos de cereal o en las propias lagunas, hasta que allá por febrero su reloj interno les dice que es hora de volver al norte, algunos a lugares tan lejanos como las frías tundras siberianas, para críar.

Entre los muchos miles de ánsares comunes (Anser anser), es posible encontrar otras especies más raras. En esta ocasión, topé con un grupo de nueve ánsares caretos que disfruté junto a Toño Salazar, Cristian Osorio y Graciela Fernández Arrojo entre otros. Junto a ellos un tarro canelo (Tadorna ferruginea) también se dejaba ver. Mientras en la laguna de Barillos disfrutamos como enanos con el Ánsar indio (Anser indicus) que está invernando en las salinas.


Pero Villafáfila sólo fue el preámbulo. Casi 90km hacia el este está la localidad palentina de Fuentes de Nava. Y a tiro de piedra la laguna de La Nava. Allí otros miles de ánsares comunes rompían el silencio de la estepa y sus voces nasales llegaban de todas partes. El grup más nutrido se alimentaba en unos campos al norte de la laguna. Comencé a observar la gran bandada, hasta que apareció un ánsar careto, y luego y otro, y más allá otros más y así hasta 61... ¡Sí, 61! No daba crédito. Un grupo de 16 barnaclas cariblancas animaban la gran mancha gris con su policromado plumaje. Hubo un momento en que parte del bando se levantó. Al final contéotros 14 ánsares caretos en otro campo cercano a la laguna, que bien podrían pertenecer al gran grupo inicial.


Ensimismado en los ánsares no recorrí más que campos y campos, lo que me dio la oportunidad de disfrutar de una de las aves más impresionantes de Europa, la Avutarda. Las habíamos visto en Villafáfila, pero aquí sorprendimos, o más bien nos sorprendió, un enorme bando en vuelo de 152 exs.


Y con esa magnífica imagen en la retina, de nuevo emprendimos camino hacia el este. 

dimarts, 8 de gener de 2013

Con mis prismáticos a cuestas: hacia el sur de Galicia


El 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, la humedad de la habitación de aquel hostal calaba hasta los huesos, era aún noche cerrada y no se sentían ni los raitanes, que son bien madrugadores. Y como no hay dos sin tres, comenzaba a llover y el viento no parecía que fuera a dar tregua. Como se suele decir, sarna con gusto no pica, pero como decía mi abuela... mortifica. Un desayuno de los de antes ayuda a sobrellevarlo mejor y aquella tortilla que me comí, llena de tropezones del compango (término más apropiado para referirse al acompañamiento de la fabada) del caldo gallego, disparó mi colesterol y disipó toda sensación de frío.

Lires es la Galicia más auténtica. Encaramado en una suave pendiente, se refugia del oceano, pocas veces sereno, las más embravecido, tras una pequeña ría que sorprende por la cantidad de cormoranes grandes, garzas reales y gaviotas que la utilizan. Como dijo Ángel González: “¿Cómo/solar tan diminuto/puede ser compartido/por una población tan numerosa?” Para el poeta era todo un misterio y se preguntaba qué “regulará tal prodigio”. En el caso de Lires noo hay tales incertezas: una piscifactoría aboca a la ría gran cantidad de alimento que atrae a cientos de aves piscívoras.


Con la marea baja, cientos de gaviotas descansaban sobre los bajíos. En los tejados había otros tantos cientos, y en la desembocadura de la ría descansaba el resto. La búsqueda de la smithsonianus, aparentemente fácil, no lo iba a ser tanto. Así fue que me pasé la mañana mirando gaviota por gaviota, descubrí varias argénteas adultas, unas cuantas inmaduras, hice alguna lectura con escaso éxito debido al fuerte viento. Me trasladé al otro lado de la playa de Nemines, donde encontré 6 gaviotas canas de primer invierno y un primer invierno de gaviota tridáctila (Rissa tridactyla). Óscar Llama me dio algunas indicaciones, pero no había manera, Barrilete no estaba allí. Al medio día me puse a revisar otra vez todos los bandos. Comenzé por la bocana de la ría. El movimiento de gaviotas era continuo. Un grupo llegó del mar y se posó junto al gran bando que dormía sobre la arena mojada. ¡Y allí estaba! ¡Enorme! ¡Monstruosa, destacando como una pálido gavión y empequeñeciendo a las patiamarillas y sombrías de su alrededor! Se acicaló un poco el pecho y se sentó como el resto de gaviotas. La cabeza guardada entre las plumas del dorso, alineada frente al fuerte viento del suroeste. Así se quedó tiempo y más tiempo, hasta que un paseante levantó todo el bando, y de la misma manera que llegó, desapareció.





Antes de bajar para A Ramallosa (sur de la ría de Vigo), me detuve en el puerto de Corcubión. Allí me sorprendió un charrán común (Sterna hirundo) luciendo su librea estival en pleno invierno.



Desde mi “base de operaciones” en Ramallosa (Nigrán), prospecté toda la costa sur entre el río Lagares en Vigo y el esteiro do Miño, en la frontera con Portugal. Buenas cantidades de limícolas en playas, rías y ensenadas, pero lo más destacado fue la presencia abundante de negrones comunes (Melanitta nigra), que quizás esté relacionada con el excepcional paso de migrantes que se registró en la Estaca de Bares el pasado otoño. Un ejemplar en el peqeño puerto de Santa María de Oia el día 29 fue el primero que localicé. El mismo día vi otros 4 exs. en el puerto de A Garda. Entre el Areal de Calzoa y la playa de Samil en Vigo, contabilizé 14 exs. el día 30, y entré 14 y 19 vi entre Paxón i Arealoura. El día 1 de enero eran 15 los que había en esa zona, 4 frente al Monte Lourido y 11 en la playa Ladeira (Baiona). Ese mismo día continuaba el de Santa María de Oia y los 4 exs. de A Guarda. Todos eran hembras y machos jóvenes.



La zona estaba animada, con colimbos chicos (Gavia stellata) en las playas de Patos y Arealoura (Nigrán) y dos ejemplares más en la desembocadura del Miño, frente a Caminha. Alcas y zampullines cuellinegros también estaban presentes, siendo para las primeras uno de los mejores años que recuerdo en los últimos inviernos.



Entre limícolas, gaviotas, alcatraces y aves buceadoras concluyó mi estancia en Galicia. La vuelta estaba al caer y nos esperaban miles de ánsares. Nos esperaban porque el trayecto de vuelta lo hice en compañía de Miquel, a quien tengo que agradecer su inmensa paciencia. 

Intent de reproducció de Aquila pomarina a Catalunya

Aquest matí he tingut coneixement d'una notícia sense precedents a la península Ibèrica. Al web del Raptor Research surt publicat un article d'en Josep Bosch i el Bernd-Ulrich Meyburg sobre l'intent de reproducció de l'Àguila pomerània (Aquila pomarina) a Catalunya en les temporades 2011 i 2012. Aquí teniu l'enllaç al pdf de l'article.

http://www.raptor-research.de/pdfs/a_sp100p/a_sp157_Bosch_Meyburg_2012_vogelwelt.pdf

dilluns, 7 de gener de 2013

L'Ornitonigma de gener

Mentre acabo de preparar la resposta a l'últim Ornitonigma de 2012, ja podeu començar a trencar-vos la closca amb el primer ocell misteriós del 2013. Molta sort i gràcies per participar-hi!


Con mis prismáticos a cuestas: norte de Galicia


Tener familia en Asturies y también en Galicia tiene grandes ventajas. Dos buenos sitios para pajarear. En Galicia me esperaban dos especies que tenía muchas ganas de ver: la Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus), que desde hace años se ve en Lires; y sobretodo la hembra de Negrón careto (Melanitta perspicillata), que apareció a finales de noviembre en la ría de Ortigueira. Esta última especie hace años que se me resiste. Han sido muchas las horas pasadas en cabos asturianos y gallegos obserbando la migración, y aún más las rías y costas prospectadas, donde observé cientos de negrones... pero el careto siempre me dio esquinazo, incluso un ejemplar que estuvo un tiempo en Xixón hace ya unos cuantos años.

Para llegar a Ortigueira fuí siguiendo el litoral, parando en campos de cultivo, playas y puertos. Como comenté en el post anterior, el Cantábrico occidental es un lugar excepcional para la observación de gaviotas argénteas, que comparten campos y playas con sombrías y canas (Larus canus). Pero sin duda es el mejor de los lugares para ver gaviones, y su numero se incrementa gradualmente a medida que se avanza hacia el oeste.


De entre todos los sitios, hay uno especialmente bueno: el puerto de Burela. No es que haya uno gran cantidad. Es la proporción con respecto al total de gaviotas lo que llama la atención. Allí se pueden observar ejemplares de todas las edades.

1r invierno
2º invierno
Adulto

Otra fenómeno que se incrementa cuando se avanza hacia Galicia, es el número y la intensidad de las precipitaciones. Hasta el momento el tiempo había acompañado, pero ya en el occidente de Asturies dio un giró de 180º. Un viento intenso con chubascos intermitentes fueron la tónica del viaje. En Ortigueira hubo momentos especialmente intensos. Era ya tarde cuando llegué a la ría y el viento racheado junto con la lluvia dificultaban mucho la observación. Las aguas agitadas era lo peor que podía pasar para la detección de especies buceadoras. Por un momento perdí la esperanza de ver el negrón careto. Aquí la intervención de Ricardo Hevia fue fundamental. Gracias a las indicaciones de Cosme Damián, quien me puso en contacto con Ricardo, pude conseguir mi deseado objetivo.  Aquel día la suerte definitivamente estaba de mi parte. Mientras esperaba a Ricardo, un Elanio (Elanus caeruleus) me sobrevoló durante unos instantes en vuelo de caza.





Era 27 de diciembre. Estaba de camino hacia Lires, donde esperaba encontrar a “Barrilete”, la Larus smithsonianus que tantos quebraderos de cabeza dio a expertos "gaviotólogos", y pensaba que en unas horas sería el día de los Santos Inocentes...

Con mis prismáticos a cuestas: Asturies


Siempre me pasa igual. Soy un sentimental sin remedio. Cada vez que atravieso la ría de Tina Mayor me transformo en una bomba de emociones, y no sólo en lo que respecta a lo “pajaril”, cada rincón de esta tierra me trae profundos recuerdos. Casi 11 años fuera y aún la echo de menos como el primer día. Y aunque los hechos parezcan contradecirlo, mi familia es lo primero. Ellos ya saben lo que tengo en mente y lo aceptan con naturalidad, aunque sé que desearían atarme, encadenarme, retenerme de cualquier manera para disfrutar de mí por unos días, pero son comprensivos y entienden que dejar de ver pájaros es para mí como morir un poco (¡vaya si me he puesto dramático y exagerado!). Es por ello que toleran con cierta benevolencia, que me ausente el día 24 de diciembre hasta que caiga la noche, que por esas fechas es como decir a las seis de la tarde. Después ya vienen las comidas copiosas, las charlas, las preguntas, las risas, y también las tristezas.

Pues así fue que el día de Nochebuena me fui con mi amigo Pablo a ver las dos “blancas” que llevaban tiempo por el puerto de El Musel. Si las gaviotas ya me gustan de por sí, estas especies árticas me hacen babear. El ejemplar de primer invierno de Gavión hiperbóreo (Larus hyperboreus) es una de esos bonitos ejemplares con un plumaje uniforme café con leche. Su corpolencia le permitía competir son las pequeñas patiamarillas, hasta que llegava el chulo de El Rendiello, un gavión (Larus marinus) de primer invierno que los ponía a todos a raya sin compasión, incluidos los de su propia especie. Si la hiperbórea tenía dificultades con el gavión, la gaviota polar (Larus glaucoides), que lleva en el puerto desde finales de julio de 2012, optaba ya directamente por buscar lugares más tranquilos y alejados de semejante matón, sólo cuando el gavión desaparecía se acercaba a compartir la comida que le echaban.






El gavión que no toleraba a las gaviotas

Desde la costa central aasturiana hacia el oeste, comienzan a verse con relativa frecuencia ejemplares de gaviota argéntea (Larus argentatus). La mayoría son aves inmaduras, pero no es raro ver aves adultas. Las explanadas del puerto, donde se reunen cientos de gaviotas patiamarillas y sombrías, son buenos sitios para observarlas.





El pulmón verde de la ciudad de Xixón es otro excelente lugar para ver gaviotas. Entre las numerosas reidoras y sombrías, hay también patiamarillas y cabecinegras, y de vez en cuando se ven rarezas como la Gaviota de Delaware (Larus delawarensis) de 2º invierno que apareció a principios de diciembre.




Pero no todo fueron gaviotas, dediqué un tiempo a ver dos especies que tenía localizadas y hacía tiempo que no disfrutaba: un grupo de 7 cisnes cantores (Cygnus cygnus) en la ría de la Villa, y un Havelda (Clangula hyemalis) en el embalse de San Andrés (Xixón).



No veáis lo bien que me sentó la cena de Nochebuena.

Con mis prismáticos a cuestas: Cantabria


El 21 de diciembre de 2012 me despedí de mis compañeros de trabajo con un pantagruélico festín. Semejante atracón a punto estuvo de dejarme fuera de servicio durante unos días, pero las ganas de emprender camino hacia el Cantábrico y Galicia resultaron el mejor los remedios frente a ese uso y abuso de la comidas en fechas navideñas. Con diferencia, fue uno de los peores viajes que recuerdo y cuando finalmente llegué a Santoña, mi cuerpo me pedía un poco de bondad, aunque sólo fuera un poco. De buen gusto se la hubiera dado, pero mi mente, mis ojos y mis oídos ya estaban a otra cosa. El canto aflautado de los zarapitos reales (Numenius arquata) había alcanzado con fuerza lo más profundo de mi cerebro y todos mis sentidos estaban ya alerta y preparados para lo que se avecinaba, que no era poco. Santoña nunca es poco.

Con la marea a media altura, limícolas y anátidas se alimentaban por doquier en las orillas fangosas, mientras en los canales los zampullines cuellinegros (Podiceps nigricollis) se zambullian bajo las aguas. En la superficie recordaban pequeños y desaliñados pompones de lana.
Podiceps nigricollis

Las marismas de Santoña son un hervidero de vida y cuando el tiempo corre, uno no sabe muy bien a dónde ir. Así que después de echar un rápido vistazo al pólder de Escalante, donde un Águila pescadora (Pandion haliaetus) daba buena cuenta de un múgel, un nutrido bando de ánsares comunes (Anser anser) pacía la hierba fresca bajo la atenta mirada de unos alcaravanes (Burhinus oedicnemus), que hacían todo lo posible por pasar desapercibidos, enfilé hacia el puerto de Santoña, donde esperaba ver algún colimbo.

Gavia immer
El pequeño puerto de Santoña es un balcón abierto al gran estuario. En la lejanía se adivinan miles de patos, sobre las islas descansan las gaviotas y los cormoranes grandes, y al borde de los diques se alimentan, descansan o se acicalan colimbos, alcas (Alca torda) y zampullines cuellinegros. Y allí estaban todos, fieles a su cita anual como no podía ser de otro modo. Las blanquinegras alcas, los zampullines de ojos encendidos y los grandes colimbos con sus poderosos picos lanceolados. Todo un placer para la vista y un deleite para el espíritu. Mi estómago ya no me molestaba. Una cena ligera y un mullido colchón me esperaban en Escalante.


El 23 de diciembre recobradas las fuerzas con la ayuda de un buen desayuno, salía de Escalante en dirección a las marismas. Con las primeras luces del alba me detuve en el pólder. Bajo el cielo sereno y despejado,  los ánsares se anunciaban con sus graznidos nasales. En cuanto la luz me lo permitió, me puse a escudriñar los prados. Las siluetas pronto comenzaron a definirse y en menos que canta un gallo una luz intensa lo inundaba todo. Entre el grupo de ánsares destacaba uno más pequeño y compacto, de cuello corto y oscuro, rematado por una cabeza más pequeña en la que se apreciaba un pico corto y en gran parte oscuro, tan solo el extremo final estaba resaltado por una banda clara. Era un Ánsar piquicorto (Anser brachyrhynchus). El ejemplar llevaba en la zona desde el 12 de diciembre.



No fueron las únicas ocas que vi ese día. Frente al puerto de Santoña, un par de barnaclas carinegras (Branta bernicla) se alimentaban en un intermareal junto a otras anátidas. Al final acabé viendo nueve de estos gansos más típicos de los fangos intermareales. Varios colimbos grandes continuaban por la zona del puerto, pero lo que más despertó mi interés fue un par de bisbitas costeros que rebuscaban entre los mejillones de un dique expuestos por la bajamar.

Santoña es famosa, entre otras muchas cosas, por el gran contingente de zampullines cuellinegros invernantes. Y entre tanto cuellinegro, no resulta extraño que se cuele algún cuellirrojo (Podiceps auritus), lo difícil es encontrarlo. Tras un par de horas escudriñando las aguas abiertas de la marisma y muchos canales, acabé encontrando tres ejemplares desde la carretera que atraviesa la marisma, esa gran herida que en su día proyectó y ejecutó un infausto personaje. Pues allí estaban, los tres calándose continuamente, cerca de donde reposaba una hembra de Eider común (Somateria mollissima).

Dos de los Podiceps auritus

Tras un saldo tan positivo en Santoña, decidí probar suerte con el Ánsar chico (Anser erythropus) que desde hacía unas semanas se veía por el embalse del Ebro. Cuandio llegué a la zona donde acostumbraba a verse, me encontré con un grupo de SEO que lo estaban buscando sin éxito. Recorrí todos los sitios posibles: Lanchares, la Riva, La Costana, Bustamante. Ánsares comunes conté alrededor de 300 exs. Entre ellos, un grupo de 26 ánsares caretos (Anser albifrons), pero ni rastro del Ánsar chico. Disfruté de los caretos durante un buen rato, además de otras aves de la zona, destacando un Picogordo (Coccothraustes coccothraustes).

A última hora de a tarde, vi que muchos ánsares alzaban el vuelo en dirección al pantano. Los encontré concentrándose en un entrante de la Riva. Allí estaban los comunes, los caretos... y ¡el chico! ¡Bimbo, bimbazo! Con las ganas que tenía de ver esta especie, el viaje hasta Uvieo fue un paseo. Al día siguiente tocaba gavioteo por la costa central asturiana, pero eso lo dejo para otro capítulo.