L'ORNITONIGMA

dijous, 31 de desembre de 2015

Bon Any, Feliz Año!

Vull acomiadar aquest 2015 amb un dels meus ocells favorits. Nos visita entre septiembre y abril. És delicat, dolç i de mirada amable. Una gaviota mediana que gusta de caminar los prados verdes de las rasas litorales cantábricas. Aquesta tarda he trobat tres exemplars de 1r hivern a Moaña, població de la vora nord de la ria de Vigo. Una de ellas estaba parcialmente petroleada. Una entre muchas parece muy poco, pero basta para recordar que el 2016 sigue lleno de retos a afrontar en pro de la conservación de la Naturaleza. Deseo que supere este "entrabanco" y salga adelante. 

Un saludo a todos, Feliz Año y muchas gracias por visitar este blog.

Quique Carballal






divendres, 18 de desembre de 2015

La lavandera blanca: claves para la identificación de yarrellii y alba

Una de mis aves preferidas es una especie bastante común. La podemos encontrar tanto en el campo como en la ciudad. Gusta de las orillas de los ríos y de los prados ramoneados por el ganado. Elegante y estilizada su nombre es femenino en varios idiomas, es una de nuestras especies de aves más versátiles. ¿Quién no la ha visto alimentándose en una rotonda de cualquiera de nuestras carreteras o en los arcenes de las mismas o en las aceras de nuestras ciudades? Se trata de la lavandera blanca.

La lavandera blanca Motacilla alba ocupa casi cada rincón de nuestra geografía. Digo casi, porque la altitud la frena un poco. Es una especie que se distribuye por todo el Paleártico, desde el norte de África, donde habita la subespecie subpersonata, hasta la península de Kamchatka (lugens) y el estrecho de Bering (ocularis). En la Península Ibérica cría la subsepecie nominal alba, pero desde septiembre hasta marzo o abril, nos visita la subespecie yarrellii, endémica de las Islas Británicas. Durante el otoño-invierno, ocupa principalmente el área cantábrica y Galicia, aunque puede aparecer en otras partes de la península. La separación entre ambas subespecies resulta fácil en el caso de los machos adultos, pero puede complicarse, y mucho, con hembras y sobre todo con juveniles. Para acabar de complicarlo un poco más, existen híbridos alba x yarrellii. Ahora que comienza el invierno, es un buen momento para estudiarlas y prestar atención a los ejemplares más sospechosos. Aquí van unas claves básicas para identificar ambas subespecies. Añado que esta es una entrada abierta al debate. Es una especie fácil hasta que te adentras en ella. Entonces surgen mil preguntas. Cualquier aportación será bien recibida.


LA IDENTIFICACIÓN DE ‘alba’

Los machos de alba muestran una combinación de blanco, negro y gris que los hace inconfundibles. Su plumaje es muy parecido al la librea estival, pero los limites entre los colores están menos definidos, o dicho de otra forma, se funden los unos con los otros. El negro que cubre el pileo, la nuca y la parte posterior del cuello muestra trazos grisáceos y el límite con el manto no está tan definido. El babero negro que nace en el mentón y se extiende por todo el pecho, queda reducido a una banda pectoral estrecha.



Individuos oscuros y con los flancos manchados de gris son típicos en las alba occidentales.

Las hembras adultas son parecidas, pero con más gris y menos negro sobre la cabeza y a menudo con cierto moteado blanco. El blanco de la cara no suele ser tan puro como en los machos y generalmente se aprecia un tono ligeramente gris-amarillento. Esto, por supuesto, está sometido a cierta variabilidad individual, tanto en machos como en hembras. Cabe fijarse también en las puntas blancas de las cobertoras grandes y medianas, que en promedio son más estrechas y de un blanco más apagado que en los machos, aunque éste es quizás un detalle difícil de apreciar en campo.



Los ejemplares de primer invierno son semejantes a las hembras, pero con la cabeza generalmente grisácea y la ‘cara’ tintada de amarillo pálido en lugar de blanca. Algunos retienen las plumas gris pálido del píleo, que hace que su expresión facial parezca más nítida. Se trata de aves mucho menos contrastadas y de un gris más uniforme, con flancos más claros. Además retienen plumas juveniles en las alas, con un fuerte desgaste, que contrastan con el resto del plumaje (se ven gris-marronáceo).

Arenys de Mar (Maresme, Barcelona). Marzo 2014.
Villafáfila (Zamora). Enero 2015.




LA IDENTIFICACIÓN DE ‘yarrellii’

Los machos de esta subespecie son inconfundibles. Todos tenemos en mente un ave pia con fuerte contraste entre el negro de las partes superiores y el blanco de las inferiores. Y eso es básicamente un macho de labandera blanca enlutada, sólo que en invierno la garganta es blanca y al igual que en alba, y el babero pectoral también queda reducido a una banda negra.

Xixón, Asturies. Diciembre 2014.
Este ejemplar ya muestra plumaje de verano. Marzo 2012. Xixón (Asturies) 


Las hembras ya presentan algunas dificultades de identificación. También son oscuras, pero a diferencia de los machos tienden a tonalidades de gris menos subidas. En este sentido se parecen más a la subespecie alba. Y aquí entra en juego un rasgo diagnóstico básico en la determinación de esta subespecie, el color del obispillo y supracobertoras caudales. En alba las supracobertoras caudales son algo más oscuras que el resto de las partes superiores, pero tienden a diluirse con el gris antes de alcanzar la terciaria más pequeña. Sin embargo en yarrellii el negro sí alcanza la terciaria más pequeña. Este es una rasgo diagnóstico muy importante en la identificación. Además es un rasgo observable en campo. De modo que atentos a los obispillos.  Otros rasgos en los que nos hemos de fijar son los tonos negruzcos de escapulares y cobertoras pequeñas, y los flancos más oscuros, que le dan al ave un aspecto sucio.


Xixón, Asturies. Diciembre 2013.


Los primeros inviernos son semejantes a las hembras y a veces la datación resulta difícil. Generalmente muestran la cabeza menos contrastada, con frentre blanca y píleo y nuca negros, cosa que los hace muy similares a las hembras y primeros inviernos de alba. Sin embargo difieren en sus partes inferiores mucho más oscuras, un moteado oscuro sobre escapulares y que ocasionalmente aparece también en el manto. Además de lo ya citado sobre el negro de obispillo y supracobertoras caudales (recordad lo del límite en la terciaria más pequeña). A diferencia de los primeros inviernos de alba, los de yarrellii muestran más contraste en la cabeza (blanco-negro frente a gris-blanco-amarillento). Hemos de fijarnos también en el orlado blanco (más blanco) de las grandes cobertoras (GC), que es con diferencia mucho más ancho en yarrellii, además de en los centros más oscuros. Esto se debe a que a diferencia de alba, yarrellii renueva la mayoría de las GC en la muda postnupcial.



Xixón, Asturies. Diciembre.

LOS HÍBRIDOS

Para abordar este tema os dejo este enlace, que es de obligada lectura para todos aquellos que estén interesados en el estudio de este grupo. Os dejo con las fotos de de un híbrido que apareció en el río Besòs (Sant Adrià de Besòs, Barcelona) en abril de 2004.







BIBLIOFRAFÍA:

  • Harris, A.; Tucker, L. & Vinicombe, K. 1990. The MacMillan Field Guide to Bird Identification. MacMillan Press LTD. London.
  • Alström, P. & Mild, K. 2003. Pipits and Wagtails of Europe, Asia and North America. Identification and systematics. Christopher Helm. London.
  • Adriaens, P.; Bosman, D. & Joris Elst. White Wagtail and Pied Wagtail: a new look. http://www.digimages.info/bergri/Wagtails_MotacillaAlba&Yarrellii_DB32-4_2010.pdf

dimarts, 15 de desembre de 2015

Anellament a Abrera

Ja fa anys que col·laboro amb el Xavi Larruy en jornades d’anellament, unes en el marc de l’educació ambiental (Serra de Marina, riu Besòs) i altres de caire més científic (seguiment de les poblacions d’ocells del riu Llobregat a Abrera). Avui he estat precisament a Abrera, en companyia de molt bona gent, en Javier Oliver, el Joan Castelló, la Sandra i l’Elena, en Sergi Sales i en Xavi.  Ha estat una jornada molt interessant, amb espècies com el colltort Jynx torquilla o el tord ala-roig Turdus iliacus, dels que es van anellar sengles exemplars.


Aquí us deixo algunes fotos dels meus ocells preferits d’aquesta jornada d’anellament.


Colltort


Tord ala-roig. Oi, que no es nota!
Femella de pinsà en actitud poc amistosa. L'enten.
Pardal de bardissa esperant que s'acabe la sessió de fotos per "darse el piro".
Sabeu qui és aquest personatge amb la cua tan trintxada?

diumenge, 13 de desembre de 2015

La garceta y el FHP

Esta es una entrada que rompe la tónica habitual del blog. No sé si esto marcará un antes y un después en mi opinión creo que no, pero sea como fuere hoy siento la necesidad de romper con lo políticamente correcto, sin abandonar ese estilo amable y educado que trato de imprimir en cada uno de mis escritos. Hoy voy a llamar a las cosas por su nombre, como siempre, pero esta vez de una forma absolutamente contundente.

A los seres humanos nos encanta clasificar, establecer categorías, listar... Organizar nuestro entorno forma parte de nuestra idiosincrasia como especie cultural. Los seres vivos no son una excepción. De enumerarlos, clasificarlos y establecer categorías se encarga la taxonomía siguiendo criterios científicos. Yo, que no soy taxónomo y en estos momentos mi mente es poco científica, los clasifico [a los animales] en gigantes, grandes, medianos, pequeños, muy pequeños, microscópicos e invisibles. Un animal grande nunca será un gigante, el rango de los medianos es bastante más amplio, los microscópicos están bien acotados, ¿pero qué me decís de los invisibles? Esta última es una categoría cajón de sastre, en la que caben todos los anteriores. Es decir, un animal puede ser mediano y a la vez invisible. Lo mismo sucede con los grandes. A los gigantes quizás les afecte menos. Los pequeños, por el contrario, lo tienen más crudo. Y por supuesto no hay que confundir microscópico con invisible. Que no lo veas, no quiere decir que no esté. Y a qué viene todo esto, os preguntaréis.


Existen personas que tienen ojos pero no ven, igual que otras que oyen pero no escuchan. Puedo disculpar y entender que un sujeto con todas sus facultades perceptivas en aparente buen estado no sepa percibir. Se puede, por ejemplo, ver una salamandra y percibir un bicho asqueroso. Probablemente se deba a que su percepción está condicionada por determinados marcos sociales. Esa persona vive coja, y con su percepción mutila inevitablemente la existencia de la salamandra. Dicho de otro modo, hay percepciones que reproducen y legitiman ciertos comportamientos y creencias. Y lamentablemente con la naturaleza pasa muy a menudo. Muchos animales son simplemente invisibles y algunas personas se rigen por el “todovale”.

La mayoría conoceréis el mar, ¿verdad que parece infinito? Los únicos límites son los que marcan la orilla y el horizonte, el primero fijo y tangible y el otro que siempre está por llegar. Ahora os pido que imaginéis un saliente rocoso próximo a la orilla. Sobre él descansa una garceta común, un ave grande de plumaje blanco inmaculado. Se acicala tranquila en su reposadero, ajena a un observador cautivado por su esencia, que la vigila telescopio en ristre desde el dique de un puerto.


Este observador es peculiar, acostumbra a mantener los dos ojos abiertos mientras mira por el único ocular del telescopio. Le gusta estar atento a su entorno, y aún así se le escapan multitud de cosas. Pero esta vez detecta una importante, y no gracias a su avezada perspicacia, sino al entendimiento del comportamiento de la garceta. De repente, el animal, que alternaba reposo y acicalamiento del plumaje, estira su cuello y aprieta el plumaje. Ese blanco manto que hasta ese momento era esponjoso, se aprieta contra el cuerpo. Señal de alarma. Se aprecia entonces un animal esbelto y elegante. Al mismo tiempo estira el cuello y gira la cabeza. Algo ha llamado su atención. A unos 20 metros una piragua se dirige directa hacia él. La garceta controla su distancia de seguridad. Cuando se siente amenazada, alza el vuelo y se posa en el dique del puerto, justo debajo del observador del telescopio. El observador del telescopio se siente feliz, pero como ya está escamado de otras ocasiones, sigue el rumbo de la piragua y no se equivoca: el piragüista va directo a la garceta. Ésta, que se ve que tiene bastante temple, apura hasta el final y como no podía ser de otro modo, se lanza al vuelo y desaparece dirección sur. Desconozco la intención del piragüista, pero no me cabe la menor duda de la del observador y la garceta.


El observador, enfadado y molesto, le explica al piragüista que el mar es suficientemente ancho para que su rumbo evite molestar a la garceta. El piragüista le responde que no vio ningún pájaro. El observador cree estar delante de una de esas personas que ven pero no miran. La garceta era invisible. Cuando entra en conversación con el piragüista se da cuenta entonces de que el observador no sólo está ciego, sinó que además es portador del FHP.

El FHP (Factor HijoPuta) fue descrito por primera vez por mi amigo de malandanzas y desventuras, el Dr. David Álvarez. Doctor en biología y estudioso de las salamandras donde los haya. Según el Dr. Álvarez, lo único que persigue el Hijoputa es hacer daño. Piensa también el Hijoputa, que es el amo del mundo, y va por donde le da la gana (así lo manifestó el piragüista). Y como bien dice mi amigo, nunca menospreciéis la capacidad de hacer daño de un Hijoputa, sobre todo si tiene el agravante de chulería.

http://www.naturalezacantabrica.es/2015/07/presentacion-del-libro-los-vencejos.html


BIBLIOGRAFÍA:

Álvarez, D. 2015. Los vencejos sueñan despiertos. Tundra Ediciones. Castellón.

dissabte, 12 de desembre de 2015

La sega del canyís al riu Besòs

Aquest matí he fet una passejada pels trams mitjans del riu Besòs, entre Santa Coloma de Gramanet i Montcada i Reixac. Em venia de gust passejar pel riu, però amb tranquil·litat, i aquest sector és sens dubte el menys freqüentat. Es tracta també de una de les millors zones per a la fauna. Ja des de Baró de Viver, a la marge dreta del riu, es pot disfrutar d’una petita franja de bosc de ribera, que comença a desenvolupar-se i resulta molt atractiva pels ocells. Mosquiters i tallarols i d’altres espècies de paseriformes, hi troben una bona zona d’alimentació i refugi.

Mosquiter comú
Més amunt comença una zona d’aiguamolls artificials. Es tracta de parceles de canyís (Phragmites australis) i prats inundables que realitzen els tractament terciari d’un 30% de les aigües de la depuradora de Montcada i Reixac. Es tracta d’un ecosistema d’importància cabdal durant les èpoques de migració, a més de ser únic indret de reproducció de la boscarla de canyar (Acrocephalus scirpaceus) i potser del balquer (Acrocephalus arundinaceus). Són poc més de 7 ha sobre un substrat de grava, que mitjançant processos fisicoquímics i biològics milloren la qualitat de l’aigua que torna al riu Besòs. 


Cada any per aquestes dates, l’autoritat competent sega el canyís per tal que les reaccions bioquímiques que s’hi produeixen siguin més eficients amb el rebrot. A ningú se li escapa l’impacte que això té sobre l’ornitofauna. D’un dia per un altre, desapareix refugi i una important font d’aliment. La visió és impactant, tot i que es manté una franja vora el riu, que a més de fer de pantalla vegetal, genera amagatalls i aliment. Malgrat tot, l’impacte és molt important.



Però on uns perden, d’altres surten guanyant. Pinsans comuns (Fringila coelebs), pardals (Passer domesticus i P. montanus), cueretes i titelles (Motacilla sp. i Anthus pratensis) o esplugabous (Bubulcus ibis) aprofiten els recursos que les tiges de canyís feien inaccesibles. Aquest matí un estol de més de 70 pardals xarrecs, un bon grapat de cueretes blanques, algunes titelles i pardals comuns, tres esplugabous, unas poques cotxes fumades (Phoenicurus ochruros), uns pocs gratapalles (Emberiza cirlus), garses (Pica pica), pit-rojos (Erithacus rubecula) i algun bitxac comú (Saxicola rubetra), aprofitaven llavors i petits invertebrats posats al descobert per un tractor que treballava les parceles.

Cuereta blanca 
Pinsà comú (femella)
Pinsà comú (mascle)
Cotxa fumada (femella)
Pardal xarrec
Mentrestant al riu la vida seguia el curs habitual. Tres xivites (Tringa ochropus) i diverses cueretes blanques i torrenteres exploraven les vores de las illes de còdols o vadeaven les agües cercant invertebrats. Decenes de gavines rialleres i grupes d’ànecs collverds (Anas plathyrynchos) reposaven sobre descansaven o s’alimentaven, fent volades en aproximar-se algun vianant. Més tímides, les polles d’aigua (Gallinula chloropus) apenes s’allunyaven de les canyes mentre un petit grup de cabussets (Tachybaptus ruficollis) exploraven el fons de les aigües més profundes i tranquil·les frenades por una resclosa.

Xivita
Mascle d'ànec collverd 
Gavines rialleres adultes
Cabusset

El Besòs és el gran pulmó verd de la gran conurbació formada per Barcelona, Montcada i Reixac, Santa Coloma de Gramanet i Sant Adrià de Besòs. Durant anys maltractat, de mica en mica va recuperant la seva dignitat. Coneixe’l i explorar-lo és el camí per estimar-lo. Som un “puñadín” els que trepijent aquest racó del nord del Barcelonès, un “puñadín” que creix molt a poc a poc, com ho fa la natura al llarg del riu, ho fa a poc a poc, amb ajud i molt d’esforç, i sempre sense abaixar la guàrdia.

Bassa del Rec Comtal. Hábitat utilitzat per la cotxa blava, martinet blanc i blauet entre d'altres.

dijous, 10 de desembre de 2015

Entre cercavores i pardal d'ala blanca

Ahir al matí  vaig fer una cimera i mitja al massís del Montseny, el Turó de l’Home i una part les Agudes (sense arribar al cim). El perquè d’una i mig és fàcil d’explicar: el temps no ens va regalar minuts, s’havia d’anar a treballar. Hi ha un altre per què i és el per què he anat al Montseny un 9 de decembre. Pot semblar casualitat però no ho és. Potser un dia ho explicaré.

El dia prometia, assolellat amb núbols trencats. Durant la pujada cap al Turó de l’Home (més de 1.700 m.s.n.m.) vam tenir, en Javier Valladares i jo, la primera trobada interessant, un parell de grives cerdanes (Turdus pilaris) associades a un grup de grives (Turdus viscivorus). Però aquest no era l’objectiu. L’objectiu era un ocell molt semblant a un pardal. Encara que d’un gènere diferent, Montifringilla, l’associem al nostres pardals per la seva relativa semblança i algunes vocalitzacions que hi recordem. Bé, això ho dic jo, perquè els taxònoms, tot i estar inscrit en un gènere propi, el van incloure a la família Passeridae, és a dir la dels pardals.

Fa uns dies, va aparèixer publicat a l’OrnithoCat, l’observació d’un exemplar al Turó de l’Home. Ahir ho vam intentar el Javi Valladares i jo, sense èxit. Sense èxit al Turó de l’Home. Des d’aquest cim vèiem la carena que porta fins Les Agudes. “I si ho intetem?", ens van dir. En menys d’un segon i mig enfilavem cap allà.

Un que camica amb cama i mitja, va dir: “Continua tu, que jo he de fer parada en boxes”.  En sortir de “boxes” sento que en Javier em diu alguna cosa que no arribo a entendre, però quan veig que els seus binoculars enfilen cap una roca grossa, engego motors. M’estava diem pardal d’ala blaca. Vam trigar una bona estona a relocalitzar-lo. Això sí que mola. Quan l’adrenalina de l’emoció s’afegeix al carburant que genera el desig, res pot aturar-te. Finalment el van trobar. En Javier deia que era tímid, encara que no ho semblava gaire



El vam poder gaudir durant una bona estona. Aquí us deixo unes fotos.






Un cop vist el pardal d’ala blanca, vam tornar al Turó de l’Home a la recerca dels cercavores (Prunella collaris), que no havíem vist al principi. En arribar al cim, vaig sentenciar amb una veu segura i contundent: “Res de res”, sense adonar-me que a dos escasos metres rere meu, cinc cercavores rastrejaven el terra buscant aliment. Un matí rodó i una tornada a la cotidianeitat vertical de la gran ciutat plena de satisfació.