L'ORNITONIGMA

dimecres, 4 de setembre de 2013

Solución al Ornitonigma de verano


La observación de marinas es una de las experiencias más apasionantes en el mundo de la ornitología. Cada vez tenemos más conocimientos sobre ellas, pero su vida se desarrolla en un medio tan ajeno a nosotros, que nunca les abandona ese halo de misterio que tanto entusiasma.

Observarlas no es tarea fácil. Normalmente se hace desde promontorios y cabos que nos acercan brevemente a ellas. Una brevedad extrema tanto en el tiempo como en el espacio. Ocasionalmente surge también la posibilidad de realizar salidas pelágicas hasta los límites de la plataforma continental, allá donde los afloramientos marinos proporcionan abundancia de nutrientes y donde tienden a producirse grandes concentraciones de aves. En cualquier caso, la observación de un ave marina suele ser cosa de segundos. Por eso es tan importante familiarizarse con cada especie, recordar detalles morfológicos y estructurales, formas de vuelo, o cualquier otra cosa que nos ayude en la identificación. Existen especies de costumbres más costeras y más fácilmente detectables, en tanto que otras rara vez se acercan al litoral, y sólo con fuertes tempestades pueden ser observadas desde tierra.


La fotografía de este Ornitonigma del verano fue hecha desde una embarcación varias millas mar adentro. Como vemos, se trata de un ave oscura, con cuerpo fusiforme y cola más bien corta de apariencia puntiaguda. ¡Pero atención, porque ese efecto no está producido por una prolongación de las rectrices centrales, sino por la proyección de los dedos, que sobresalen un poco del extremo de la cola! Este dato es crucial, ya que descarta directamente al Págalo parásito (Stercorarius parasiticus), un ave mucho más compacta de alas más cortas, anchas y puntiagudas. Esta especie presenta dos formas, una clara, y otra oscura, que es la que podría dar lugar a confusión con el ave misteriosa. Una págalo, sin embargo,  recuerda mucho a una falconiforme: pecho prominente, parte posterior esbelta, alas anchas y marcadamente puntiagudas, con un arco carpal muy pronunciado, que hace que lleve la “mano” más adelantada en relación al brazo. Su vuelo recuerda en general al de una rapaz, con aleteos continuos, profundos y poderosos. No obstante en circunstancias meteorológicas adversas, puede utulizar otros formas de vuelo, que aunque inicialmente puedan despistar, nunca se alejan demasiado de la pauta general descrita. Y no olvidemos los llamativos espejos blancos que forman los cañones de las primarias externas, ausentes en nuestra ave misteriosa.




Las otras dos especies pertenecen al orden de las Procelariformes. La Pardela balear (Puffinus mauretanicus) es un endemismo mediterráneo, que después de reproducirse en las Islas Baleares, se desplaza a través del estrecho de Gibraltar hasta el Golfo de Vizcaya. Se trata de un ave con partes superiores marrónes (más o menos oscuras según la edad y el estado del plumaje) e inferiores más pálidas. La variabilidad es bastante importante. Así nos encontramos ejemplares con partes inferiores pálidas, aunque siempre manteniendo axilas, vientre e infracobertoras caudades oscuras (en estos ejemplares el límite entre las partes superiores oscuras y las inferiores pálidas, siempre es muy difuso y mal delimitado); frente a ejemplares extremadamente oscuros, que presentan siempre un cierto moteado claro sobre el pecho, el vientre, las infracobertoras caudales y la parte central del ala inferior. Se trata de un ave poco elegante, con un vientre prominente, alas relativamente anchas y cortas para una pardela, además de rectas y de extremos redondeados. Su vuelo es espasmódico y relativamente pesado.


La Pardela sombría (Puffinus griseus), por el contrario, es un ave esbelta, de silueta elegante, con cuerpo esbelto y muy apuntado en su extremo final, alas largas, estrechas y puntiagudas. Puede mantener las alas rectas como la balear, pero lo más común es apreciar un acusado arco carpal y una diferencia importante entre la longitud del brazo y la mano, mucho más corta. Tiene un vuelo ràpido, enérgico y poderoso, al tiempo que ágil y ligero, con frecuentes y acusados quiebros. Yo la considero el albatros entre nuestras pardelas.



De cuerpo marrón achocolatado, muy oscuro a distancia, y sin atisvo alguno de blanco o claro sobre el cuerpo y parte superior de las alas, llama la atención el fuerte contraste producido por los espejos luminosos de la parte inferior del ala, rasgo diagnóstico que la diferencian del resto de pardelas que visitan nuestras aguas.



A partir de lo expuesto, se puede contrastar la información con la imagen. El ave de la fotografía és un probable juvenil de Puffinus mauretanicus, fotografiado en aguas gallegas a mediados de este verano de 2013.

Puffinus mauretanicus

Hasta el próximo Ornitonigma y muchas gracias por vuestro interés.