L'ORNITONIGMA

dimecres, 24 d’agost de 2011

Verano ártico: Laponia finlandesa (2ª parte)

Eran las ocho de la tarde cuando dejé atrás la península de Varanger. La localidad de Varangerbotn, puerta de entrada al fiordo (en este caso de salida), me brindó una magnífica observación de Buho campestre (Asio flammeus). Durante unos instantes, un ejemplar voló paralelo a la carretera sobre un bosque de abedules enanos, que es el tipo de vegetación dominante en esa zona. El trayecto hasta la frontera finlandesa transcurre paralelo al caudaloso río Tana, que se abre camino entre sierras que dan cobijo a un buen número de parejas de Ratonero calzado (Buteo lagopus). Ya en territorio finlandés, me concentré en la conducción.  El paisaje cambió radicalmente. El bosque de coníferas volvía a dominar. Únicamente en una altiplanicie salpicada de lagos aparecieron de nuevo los sauces y abedules. Esta área, situada a unos 40 km. al norte de Kaamanen, es una de las mejores zonas de Mosquitero boreal (Phylloscopus borealis) que encontré.

Zona visitada

Ivalo y su entorno
Mi primera mañana en Ivalo no suposo ninguna novedad en lo meteorológico: cielo gris y lluvia intermitente. Mis planes, sin embargo, habían cambiado radicalmente. Aunque la inflamación del tobillo derecho había bajado mucho, la articulación me dolía y la notaba débil. Los recorridos a pie que tenía previsto hacer, tuve que descartarlos, y me dediqué ha realizar trayectos en coche por pistas forestales con algunas incursiones a pie donde el terreno me lo permitiera.

Unos 10 km al norte de Ivalo está Veskoniemi, a orillas del lago Inari. En su encuentro con el lago, las aguas del río Ivalo forman un gran delta, donde marjales y pantanos rodean islas boscosas, algunas de las cuales son accesibles a través de pasarelas de madera. El paisaje de esta zona está dominado por los interminables bosques de coníferas, la taiga, que cuando alcanza las orillas de lagos y ríos, se entremezcla con árboles de hoja ancha. Así sauces y abedules y otras frondosas forman densas orlas ribereñas. En estos terrenos forestales la densidad de aves es baja. Sin embargo, en las zonas de cofluencia la biodiversidad aumenta. Junto a especies típicamente forestales como el Carbonero sibilino (Parus montanus), se pueden ver limícolas y anátidas, además de otras aves de espacios abiertos. Aquí encontré las primeras tarabillas norteñas (Saxicola rubetra); en las cabeceras arbóreas vi varios grupos de lúganos (Carduelis spinus), algunos ya numerosos; y en una cantera de áridos, abierta en medio del bosque, una pareja de chorlitejos grandes (Charadrius hiaticula) me recordaron con su aflautada llamada que no era bien recibido. Media vuelta sin salir del coche y de nuevo en la pista de tierra.



En esta amplia extensión de zonas húmedas, se puede disfrutar de un buen plantel de anátidas: Ánade silbón (Anas penelope), Cerceta común (A. crecca), Azulón (A. platyrhynchos), Anáde rabudo (A. acuta), Porrón moñudo (Aythya fuligula), Porrón osculado (Bucephala clangula) o Serreta chica (Mergellus albellus) son los más fáciles de detectar.
Una parte del delta del Ivalo en su encuentro con el lago Inari.

Los extensos cenagales son idóneos para las grullas (Grus grus). En esta época, los ejemplares no reproductores o los que han terminado o fracasado con la nidificación, comienzan a congregarse en pequeños bandos, algunos de los cuales prospectan los prados y cultivos que jalonan ambos lados de la carretera. Es bueno ir haciendo paradas en estos espacios abiertos.


Grullas
Escribano palustre
Como ya comenté más arriba, algunas zonas pantanosas son accesibles a través de senderos que recorren el bosque. En sus límites se extienden las ciénagas, y más allà las láminas de agua. Algunas de estas ciénagas son transitables a través de rústicas pasarelas de madera. Es éste un territorio que merece la pena ser prospectado. Aquí se encuentra uno de los limícolas más buscados, el Correlimos falcinelo (Limicola falcinellus). Varias parejas tienen su territorio en esta zona deltáica. La época, sin embargo, era poco idónea para localizarlo. A pesar de que prospecté zonas muy buenas y del tiempo y paciencia que le dediqué, no hubo suerte. Durante el paseo, obstante, pude disfrutar de bastantes andarríos grandes (Tringa ochropus), algún Andarríos bastardo (T. glareola), unos pocos archibebes claros (T. nebularia), varias agachadizas comunes (Gallingo gallinago) y zarapitos trinadores (Numenius phaeopus). En un lugar como éste, tampoco fallaron los  escribanos palustres (Emberiza schoeniclus). Pero la sorpresa, sin duda, fue la alta densidad de Buho campestre que encontré. Se veían numerosas egagrópilas y en un tramo de 150 m. se levantaron cuatro ejemplares. Yo no tuve esa suerte, pero en esta zona es posible ver Lagópodo escandinavo (Lapopus lagopus), Pico tridáctilo y Escribano pigmeo (Emberiza pusilla).

Nellimintie
Carbonero lapón
Saliendo de Ivalo en dirección este por la carretera 91, se llega a una bifurcación. Hacia el sureste continua la 91, hacia el noreste, una carretera de tierra conduce a la localidad de Nellim, cerca de la frontera con Rusia. Ésta es una zona muy interesante. Colinas cubiertas de coníferas modelan el paisaje, y numerosas pistas se internan en los bosques. Vale la pena transitarlas. Resultó ser una zona excelente para ver Carbonero lapón (Poecile cinctus).  Pero no nos hagamos ilusiones. Los bosques lapones defraudan, se tienen que hacer muchos kilómetros para ver cosas, ya que la densidad de aves es muy baja (y disculpad que insista tanto con este dato). Papamoscas, pinzones reales, colirrojos reales, zorzales alirrojos, pardillos sizerines y mosquiteros musicales, son las especies más fáciles de ver. La zona es, sin embargo, óptima para especies boreales más escasas como el Piquituerto lorito, el franjeado o el Ampelis. Solamente tuve suerte con esta última especie de la que vi cuatro ejemplares en vuelo. Una observación fugaz, pero interesante, ya que la efectué en un lugar muy próximo a donde lo había visto unos años antes. Sobre las copas de los árboles resulta fácil ver Ratonero calzado; el Arrendajo funesto es un visitante usual, especialmente cuando sacas el bocadillo; y durante unos instantes se dejó ver un Alcaudon real (Lanius excubitor).

Pollo volandero de Mosquitero musical

El entorno de Kaamanen
Kaamanen es para mí la joya de la corona. Al norte se extiende una amplia meseta donde se puede disfrutar de límícolas y anátidas propias de estas latitudes, del Mosquitero boreal y del Ampelis europeo. Pero me centraré en dos sitios muy concretos. El primero es el Neljän Tuulen Tupa, un hotel-restaurante situado a unos diez kilómetros al norte de Kaamanen. Os recomiendo el estofado de reno regado con una Lapin Kulta, la cerveza del país. Pero esto es sólo el entrante, el plato fuerte está en la parte trasera del edificio, donde dispone de un gran comedero para granívoros y la observación del Camachuelo picogrueso (Pinicola enucleator) está asegurada en un 100%. El primer día llegué un poco tarde y prácticamente no había actividad. A pesar de todo, sentí reclamar a dos ejemplares. A la mañana siguiente, me faltó tiempo para verlos. Fue llegar y besar el santo. Pude ver tres ejemplares diferentes: una hembra, una macho joven y un precioso macho adulto con su llamativo rojo burdeos. Además de los picogruesos, pude disfrutar a placer de decenas de pardillos sizerines, pinzones reales, verderones...



Pinzón real
Carbonero común
El otro lugar es un bosque de pinos, uno de los mejor conservados de toda la Laponia. Se trata de Luontopolcu, un ejemplo de bosque maduro de pinos. Lo más interesante que vi fue una Arcea (Scolopax rusticola), y una pareja de Ratoneros calzados que no dejaron de reclamar durante todo el tiempo que duró el trayecto por esta floresta boreal. Se puede acceder desde la misma carretera E-75, poco antes de llegar al “restaurante” de los Picogruesos.

Ratonero calzado
Anochecer en el pinar

La carretera 92
Desde Kaamanen se puede coger la carretera 92, que en dirección oeste llega hasta Karigasniemi, en la frontera con Noruega. Aquí el pinar, como en toda la Laponia crece muy lentamente y a medida que se va ascendiendo, casi imperceptiblemente, desaparece y el sauce y abedul se hacen omnipresentes. Lagos y lagunas salpican el paisaje y la sensación de estar en el ártico se hace si cabe más intensa. Estas masas arbóreas de poca entidad dan refugio a una fauna ornítica muy reducida, cuyo representante más colorista es el Pechiazul (Luscinia svecica). Gusta este paseriforme de ocupar las lindes de caminos y bordes de zonas húmedas, dejando las áreas más cerradas para mosquiteros musicales y algún boreal, pardillos sizerines, páridos y arrendajo funesto. Con suerte, puede aparecer un Lagópodo escandinavo, pero con mucha suerte. Las charcas y lagunas eran ocupadas por familias de Porrón moñudo, Negrón especulado y Serreta chica. Pero si alguna cosa destacó de esta zona, fue la gran abundancia de Archibebe oscuro (Tringa erythropus), notablemente más numeroso que en el resto de las áreas recorridas. Era 21 de julio. En esta carretera vi mi último Ampelis. Faltaban pocas horas para coger el avión de vuelta a Barcelona y sobraban ganas de volver a visitar este lejano norte.
Pechiazul 
Archibebe oscuro

Algunos bichos de pelo:

Ardilla roja
Lemming
Liebre ártica
Reno



Algunos datos del viaje

Fechas: 11 al 22 de julio de 2011.

Vuelo: Barcelona-Helsinki-Ivalo con Finnair.

Alquiler de coche: Ford Fiesta. Recogida en el aeropuerto de Ivalo en la compañía Europcar.

Alojamientos:
Vadso (Noruega): http://www.varanger.info/

Monedas:
Finlandia: euros.
Noruega: coronas (1€ = 7,4 NKO)

Meteorología: Tiempo muy inestable. En Noruega llovió cada día. Sólo uno con bastante intensidad. La temperatura osciló entre los 4ºC y los 16ºC. En Finlandia, Tiempo muy variable (llovió todos los días menos dos). La lluvia era intermitente. La temperatura osciló entre los 9ºC y los 23ºC.

Seguridad: Ambos países son muy tranquilos y en ningún momento hay sensación de inseguridad.

Precauciones sanitarias: Es necesario llevar la Tarjeta Verde Europea y un buen repelente antimosquitos, aunque este año no fueron demasiado numerosos.

Otras precauciones: En Finlandia descubres el límite del Goretex, recomiendo usar botas de goma.