L'ORNITONIGMA

diumenge, 15 d’agost de 2010

Galicia: una de limícolas

Galicia. Siempre que pienso en Galicia imagino sus costas. Para mí Galicia es mar, playas y rías. Ya sé que Galicia es mucho más, pero para mí su gusto es salado, su horizonte azul (o rojo y naranja en sus lentos atardeceres estivales), su olor es casi como su sabor, pero con mil matices más, y su sonar, una mezcla de viento, lamento y mar. No imagino mi vida sin el mar, de qué otra manera podría imaginar Galicia.
Pues en esta Galicia mía me sumergo cada año, me olvido de lo que tengo a mis espaldas y sólo tengo ojos para el mar, para el mar batido de sus costas abiertas, para el mar que rompe gracioso o suave o salvaje en sus playas, y para el mar recogido de sus rías.
Y en sus costas me encuentro con esas pequeñas aves, que inquietas o cautelosas, a paso ràpido y lineal o errante, o elegante o ritmico (carrera/pausa/picoteo), recorren los intermareales de las rías durante la bajamar, las orillas de las playas o los pedreros costeros. En esta época, vuelvepiedras, correlimos, chorlitejos o zarapitos comienzan a llegar a estas tierras.
Las costas gallegas están situadas en una de las principales rutas migratorias de las aves limícolas. Adultos expertos y jovenes del año recalan en estas fértiles costas rumbo a sus áreas de invernada desde sus áreas de cría en el norte de Europa y en el Ártico. Muchas continuarán su viaje hacia el sur, otras en cambio se quedarán a pasar el invierno, pero todas nos recuerdan que el verano está en su tercio final, que los días se acortan y que el otoño está al caer. Otoño, palabra mágica donde las haya para un ornitólogo.
Personalmente siento un gran atractivo por estas aves, le dan sabor y contenido a los estuarios, y aún más a las playas, estos días tan abarrotadas de turistas. Sus vuelos ágiles y rápidos, la milimetrada coordinación entre los miembros de un bando, nunca dejará de fascinarme. Son como destellos sobre las aguas. Y me agrada su inquietud, su inquietud lenta, al ritmo que marcan las mareas.
Durante estas semanas hice un buen número de observaciones, y quiero compartir con vosotros algunos de esos momentos vividos estos últimos días a través de la fotografía.
Las especies de las fotos son sólo algunas de las que vi, faltan el Ostrero (Haemantopus ostralegus), el Chorlito gris (Pluvialis apricaria), la Aguja colinegra (Limosa limosa), el Zarapito real (Numenius arquata) y el trinador (N. phaeopus), el Archibebe común (Tringa totanus), el Archibebe claro (Tringa nebularia), el Andarríos chico (Actitis hypoleucos), y el más interesante de todos, el Falaropo picogrueso (Phalaropus fulicarius), una especie fascinante que cría en el Ártico y pasa el resto del tiempo en alta mar. El día 13/08/10, vi un ejemplar desde Cabo Silleiro (Baiona, Pontevedra), en vuelo hacia el sur.

El Chorlitejo grande (Charadrius hiaticula)

Adulto junto con correlimos tridáctilos
Con su llamativa máscara y banda pectoral negras, destaca en los bandos mixtos de pequeños limícolas. Su perfil redondeado, su aspecto compacto, y su cuello corto rematado en una cabeza contundente, junto con el ya mencionado diseño facial y pectoral, lo hacen inconfundible en los grandes bandos de correlimos. A distancia se puede identificar también por su curiosa manera de moverse, siguiendo una secuencia rítmica de carrera-pausa-captura.

Adultos y jóvenes se ven estos días en estuarios, playas y zonas rocosas del litoral.

Juvenil
Juvenil


El Correlimos tridàctilo (Calidris alba)

Incansable en su búsqueda de alimento, son los más playeros de los correlimos. Su vida va ligada al ir y venir de las olas. Las siguen en su retirada, para comerse cualquier animalillo que haya quedado al descubierto, y se retiran raudos cuando la siguiente ola vuelve a romper. El color blanco es quizás su mejor signo de identidad, aunque en esta época aún están mudando su rojizo plumaje estival.















El Correlimos común (Calidris alpina)

Adulto
Su nombre dice verdad, es sin duda el más abundante de los correlimos en las costas atlánticas. Durante la primavera luce una fantástica combinación de tonos ocraceos con un gran parche negro en el vientre. En invierno es de un gris uniforme. Ahora los adultos aún muestran su plumaje estival, aunque muy deslucido, y los jóvenes lucen una librea más marrón con unas destacadas líneas blancas en forma de V en las partes superiores. 

Son dóciles y muy confiados, alimentándose en ocasiones a escasos metros (a veces sin usar el plural) de bañistas o mariscadores. Son habituales en playas y rías y llegan a formar bandos muy numerosos.

Juvenil

Adulto
Juvenil. Las líneas de mareas de las playas son lugares muy apreciados para alimentarse.
Juvenil
Juvenil sondeando con el pico en busca de presas.




























Juvenil (abajo a la izquierda) con cuatro correlimos tridáctilos. Se puede observar  su pico largo y ligeramente curvado que contrasta con el más corto y recto de los tridáctilos.
















Combatiente (Philomachus pugnax)

Juvenil. En la parte inferior un vuelvepiedras.
Con este nombre contundente se presenta uno de mis limícolas favoritos. En este caso se trata de un ejemplar juvenil, que se alimentaba en la playa de Calzoa (Coruxo, Vigo), asociado a un grupo de gaviotas reidoras, que seguian la estela de un tractor que aplanaba la arena!! Durante la migración se gastan muchas energías y hay que aprovechar cualquier recurso. En esa ocasión los cientos y cientos de pulgas de agua que el tractor dejaba al descubierto, una estupenda fuente de proteínas para acumular grasa y seguir la migración. 


Durante la primavera los machos se visten de gala para establecer sus jerarquías en los llamados leks, las arenas de combate de estas aves. 


En Galícia no son demasiado abundantes, por lo que la observación de esta especie siempre es bienvenida.

Juvenil en vuelo.

El Vuelvepiedras (Arenaria interpres)

Robusto, compacto y paticorto. És una de las aves más típicas de las costas rocosas de Galicia. Su nombre castellano atiende a la costumbre que tiene de voltear piedras para buscar los crustáceos y otros animales de los que se alimenta. No obstante es muy ubicua, y también es posible observarla en playas y estuarios.

Ejemplares adultos.