L'ORNITONIGMA

dimarts, 26 d’agost de 2014

Respuesta al Ornitonigma de Enero (!!!)



Hace ya meses que no actualizo el blog y ahora que se acaba el verano ya toca saldar deudas. Entre lo urgente y lo importante, ¿qué es lo primero?, pues dar la solución al Ornitonigma del mes de Enero. ¡Vaya vértigo!

Hagamos un poco de memoria. La propuesta estaba entre cuatro especies del género Tringa, un grupo de aves limícolas que se caracterizan por su aspecto esbelto, con pico y patas largos y coloridos. En concreto eran el archibebe común (Tringa totanus), el andarríos bastardo (Tringa glareola), el archibebe fino (Tringa stagnatilis) y el archibebe patigualdo chico (Tringa flavipes). Las dos primeras son especies comunes en ambos pasos; el tercero un visitante regular, principalmente en el  arco mediterráneo; y el último un divagante Neártico, que se presenta fundamentalmente en otoño en las costas gallegas. Esto en términos generales. En el contexto gallego, donde fue tomada la fotografía, la cosa varía ligeramente. Tringa totanus sigue siendo una especie bastante común; mucho más escaso, pero regular, resulta el andarríos bastardo; mientras que las otras dos especies son sendas rarezas, aunque paradójicamente es mucho más raro Tringa stagnatilis que T. flavipes. Aclarados estos términos, vamos a analizar el ave en cuestión.

La fotografía, de muy baja calidad por la distancia y la reverberación, muestra un ave de patas largas y tonalidad amarillenta, cuerpo estilizado, aunque según la perspectiva y la postura puede parecer más o menos compacto con el pecho algo protuberante, poca proyección primaria  y cuello aparentemente corto. El pico parece oscuro, recto y de longitud media, no excesivamente largo. Las partes superiores muestran tonos marrón cálido y están bien delimitadas de las inferiores, que son de un blanco inmaculado. Los lados del cuello están un poco "manchados" y en alguna foto parece que el pecho está marcado, aunque bien delimitado del vientre. Presenta además un patrón cefálico bastante evidente, con una lista superciliar clara, que parte de la frente y se prolonga por encima y detrás del ojo hacia la nuca. 

¿Es un archibebe común?
La respuesta es no. Veamos el porqué. El archibebe común, un limícola de tamaño mediano que estructuralmente se aproxima bastante al ejemplar de la fotografía, resulta más compacto y robusto, con el cuello generalmente más largo. Éstas apreciaciones personales tienen su carga de subjetividad y en consecuencia restan valor diagnóstico a esos detalles. Si acudimos a rasgos más objetivos como el plumaje o la coloración de las partes no emplumadas, nos daremos cuenta que el archibebe común a distancia se ve más uniforme, sin ese contraste tan marcado claro-oscuro entre partes superiores e inferiores, y éstas generalmente están bastante fusionadas y marcadas. En cualquier caso, si se diera ese contraste, nunca sería tan marcado y siempre aparecería más difuminado en la línea de confluencia. En algunos ejemplares jóvenes este rasgo puede estar algo más acentuado, pero siempre se aprecian márgenes (especialmente en el pecho y parte superior del vientre) donde se fusionan los tonos blancos y marronáceos. Pero supongamos que la luz brillante de una tarde soleada provoca ese blanco tan intenso, que delimita perfectamente los tonos marrones de las partes superiores de los tonos pálidos de las inferiores. En ese caso, a la distancia a la que fue tomada la fotografía, se apreciaría perfectamente el color rojo anaranjado, más o menos intenso, de las patas, e incluso el pico bicolor con la base rojo brillante; o esos mismos tonos con más tendencia al naranja en el caso de los ejemplares juveniles. Finalmente cabe comentar la ausencia de un diseño facial destacado, rasgo que si presenta el ejemplar de la foto.

Juvenil de archibebe común


¿Se trata entonces de un andarríos bastardo?
El andarríos bastardo era la segunda de mis propuestas. Este pequeño Tringa, grácil e inquieto, es ligero y estilizado, de apariencia frágil, aunque en algunos momentos pueda parecer más rechoncho y compacto, efecto en parte provocado por la corta o nula proyección de las alas sobre la punta de la cola. Comparado con otros andarríos tiene el cuello largo, pero es de entre las cuatro especies propuestas la que lo tiene más corto, rematado siempre en una cabeza más bien pequeña, con un patrón cefálico bien marcado: lista superciliar blanco cremoso, que se prolonga hasta la parte posterior del ojo y alcanza casi el borde exterior de la nuca; en su parte inferior está delimitada por una brida oscura, y en la superior por el píleo oscuro casi a modo de capirote. Con respecto a las partes no emplumadas, a distancia el pico se ve oscuro y las patas claras de un color que varía entre diversos tonos de amarillo más o menos intenso en función de la luz, pero en general tiende hacia el amarillo verdoso.

Esta descripción se ajusta bastante al ejemplar de la fotografía, pero continuemos con las otras dos especies.



¿Qué pasa con los archibebes fino y patigualdo chico?
El archibe fino es probablemente el más estilizado, elegante y delicado de todos. Destaca por su cuerpo longilíneo, producto de una larga proyección primaria y cuello largo y fino, característica que comparte con el patigualdo chico, aunque éste tiene una proyección primaria mucho más acentuada. Las patas son muy largas. Especialmente destaca la longitud de las tibias, muy largas. Sus andares recuerdan en cierto modo al de una cigüeñuela (Himantopus himantopus), con la popa muy levantada en relación a la parte anterior del cuerpo. El pico, completamente oscuro, es muy fino y recto, y proporcionalmente el más largo de entre las cuatro especies de Tringa comentadas. El color de las patas es más bien verdoso, aunque en determinadas condiciones de luz puedan parecer amarillentas. En cuanto al plumaje, sí que presenta un claro contraste entre partes superiores oscuras e inferiores muy blancas, pero a diferencia del ejemplar de las fotografías éstas son de un tono grisáceo y no marronáceo. Además tiene una mancha oscura a nivel del hombro que está ausente en nuestra ave. Muestra un diseño cefálico más destacado que totanus o flavipes: cabeza muy pálida con amplia frente blanca, que se extiende a modo de supercilio hasta detrás del ojo. Este detalle nos puede despistar, pero hemos de tener dos cosas en cuenta: la parte anterior del cuello, generalmente muy blanca, se fusiona con la frente, creando una gran área pálida en la base del pico, que diluye el diseño facial; la segunda cosa, es consecuencia de lo anterior, el conjunta gener una expresión limpia con rasgos poco acentuados.



Queda por último el archibebe patigualdo chico. Este divagante neártico estructuralmente es bastante parecido a stagnatilis. Al igual que él, su cuerpo es estilizado y longilíneo, pero con una proyección primaria mucho más acentuada. El cuello es también bastante largo y la cabeza está rematada por un pico negro, largo  y recto. Las patas son también largas y finas, pero en este caso de un amarillo intenso y brillante, nada que ver con el amarillo mas apagado del ejemplar de la foto. El plumaje es marrón por encima y blanco por debajo, pero con cuello y parte superior del pecho estriados. Ambas tonalidades están claramente delimitadas como en el ave de la foto, pero las diferencias estructurales y la ausencia de un diseño facial acentuado (carece de supercilio, tan solo tiene una brida oscura y una franja blanca desde la base del pico hasta la parte anterior del ojo), acaban por descartarlo.

En resumen, el ave misteriosa es un andarríos bastardo. Tamaño pequeño, pico oscuro, corto y recto, patas largas, verdoso amarillentas; promimente supercilio; y partes superiores marrones contrastando con las inferiores blancas son rasgos que identifican a la especie.






Gracias por la lectura y espero estar con todos vosotros más a menudo.