L'ORNITONIGMA

dissabte, 1 de setembre de 2012

Charran de pico naranja en Galicia


El 29 de agosto concluyeron mis vacaciones en Galicia y lo hicieron de una manera formidable después de varias semanas de intensa actividad ornitológica. El día anterior me dediqué a recorrer y prospectar con exhaustividad la costa entre Canido y Oia (suroeste de Galicia). Nada destacable hasta que a media tarde me dirigí a las marismas de Ramallosa, en la desembocadura del río Miñor. La marea estaba comenzando a subir y en los fangos intermareales se concentraban gaviotas, poco más de medio centenar de limícolas y apenas una decena de charranes patinegros. De repente, al enfocar hacia el pequeño grupo de charranes que descansaba en un banco de limo, se despertaron todas las alarmas. El sol de media tarde hacia resaltar el naranja intenso del pico de uno de ellos. Rápidamente cogí todo el equipo y bajé al paseo que recorre todo el perímetro de la ría.

A partir de una observación detallada y las fotografías lo identifiqué como un ejemplar de charrán de pico naranja tipo elegans (Sterna c.f. elegans) o un posible híbrido con esta especie. A continuación pasa a describir el especimen a partir de la notas tomadas en el campo durante la observación directa.

DESCRIPCIÓN DEL EJEMPLAR

Estructura y morfología
A simple vista parecía un Charrán patinegro (Sterna sandvicensis) con el pico anaranjado. Sin embargo, tras esa primera impresión, se apreciaban dos detalles morfológicos que lo diferenciaban claramente de esa especie. Por un lado, su tamaño sensiblemente mayor, acentuado, a mi parecer, por su pecho más abombado y protuberante, lo que le daba cierta corpulencia frente al perfil más estilizado y longilíneo de sandvicensis. El otro detalle se refiere al pico, que era claramente más largo (más largo que la longitud total de la cabeza), fino y notablemente curvado hacia abajo en toda su extensión. También aparentaba tener las patas algo más largas, y en la postura que adoptaba, la “popa” parecía algo más elevada.

Sterna sandvicensis (izquierda) y Sterna c.f. elegans (derecha)

Fue visto en vuelo en tres ocasiones. Primero en dos vuelos muy breves para cambiar de posición en el posadero, y finalmente en un tercero cuando se marchó de la marisma en dirección a la bahía donde desapareció.  Comparado con sandvicensis parecía de alas más largas y, en especial, más anchas, con un vuelo ágil, aunque comparativamente menos ligero. En vuelo destacaba mucho la longitud del pico.

Plumaje
Frente y parte anterior del píleo blancos. Delante del ojo hay una mancha oscura que se extiende a modo de máscara negra hacia la nuca, ensanchándose hasta adquirir forma de triángulo.  A la altura de la nuca las plumas son más largas, aparecen despuntadas y muestra un “look despeinado”. En este sentido cabe mencionar que esta extensión de negro es más o menos larga en función de la posición del cuello: parece de poca extensión con el cuello recogido, mientras que con el cuello estirado se aprecia una especie de “melena” que cae por la parte posterior del cuello.

Las partes superiores son un gris pálido muy semejante al de sandvicensis (quizás ligeramente más oscuras), que en vuelo contrastan con el obispillo y cola blancos. Las primarias externas son oscuras y la parte inferior del ala blanca.



Color de las partes desnudas
Como ya mencioné en un principio, el pico era de color naraja intenso con el tercio final amarillento, el cual con la luz tan intensa que había llegaba a verse muy pálido. Patas negras.

Aquí os dejo un vídeo donde se puede ver sólo y posteriormente en compañía de un sandvicensis juvenil, que parece reclamar su atención. Mencionar aquí, que el ejemplar aunque estaba integrado en el grupo de charranes patinegros.  


Quiero, antes de cerrar este post, agradecer la ayuda prestada por Daniel López Velasco, que me guió telefónicamente en la búsqueda de rasgos diagnósticos. Del mismo modo que mencionar a Adolfo Lomeña Rodríguez, con quien sin saberlo compartí la observación. Al día siguiente nos encontramos intentando relocalizar al charrán.