Espero que us agradi.
dilluns, 13 de juliol del 2015
diumenge, 12 de juliol del 2015
Solución al Ornitonigma de mayo
Antes de comenzar la descripción
y resolver el Ornitonigma de mayo, me gustaría comentar en un par de líneas
algunas curiosidades sobre este mosquitero, porque de eso sí que estamos todos
seguros, se trata de un mosquitero. En concreto de un mosquitero casi
exclusivamente europeo, que gusta de los bosques maduros y bien desarrollados para
criar. El invierno, como muchos de los miembros del género Phylloscopus en Europa, lo pasa en el África ecuatorial. Comentar
por último que es el más grande de nuestros mosquiteros. Quizás con estos
datos, ya sepáis de cuál se trata.
Breve análisis de la
fotografía
Bajo el dosel arbóreo vemos un
mosquitero de estructura robusta, compacto y con un patrón facial bien marcado.
Pese a la débil luz previa al ocaso —momento en que se tomó la fotografía—,
se aprecia un claro contraste entre las partes superiores verdosas y las
inferiores pálidas, de un blanco sedoso algo sucio por efecto de la luz, pero
aún así bastante bien delimitadas.
Lo más llamativo es sin duda su
diseño facial, en el que destaca una ancha ceja amarillo limón, flanqueada en
su parte inferior por una lista ocular oscura y enfatizada por un anillo ocular
amarillento. Las mejillas y coberteras auriculares son del mismo tono amarillo que
el supercilio, aunque ligeramente más oliváceo en su extremo posterior, allá donde
se fusionan con el verde oliváceo de los lados del cuello.
Sobre las partes superiores verdes destacan las terciarias de
centros oscuros con anchos bordes blanquecinos.
Bordes blanco-amarillentos se distinguen también en las grandes cobertoras, que
añaden un ligero contraste al conjunto. Afinando mucho, y gracias a la
fotografía, ya que en el campo debido a las condiciones que se daban no era una
característica apreciable, podemos intuir que los bordes de les hemibanderas
externas de las secundarias son amarillentos y forman un panal alar. En el
resto de las alas, destaca el álula y las primarias más oscuras que el resto.
Otro detalle importante y
apreciable en la fotografía, es la corta proyección de las retrices en relación
con las infracobertoras caudales. Este rasgo acentúa su aspecto compacto y
robusto.
En cuanto a las partes no emplumadas, sólo podemos apreciar
unas patas largas y fuertes de un tono amarillo pálido y el ojo oscuro bien contrastado
contra el fondo amarillento.
Con todos estos elementos ya podemos empezar a discriminar.
Valorando candidatos
El mosquitero musical (Phylloscopus
trochilus) es también un mosquitero grande, pero más elegante, estilizado y
longilíneo, de patas largas y claras como el de la fotografía. La tonalidad
general de las partes superiores va del verde oliváceo al verde amarillento,
pero sin ese contraste tan acusado con las partes inferiores. Por el contrario parece
que tienden a fusionarse. Cuenta también con un suave patrón facial, formado
por un supercilio blancuzco-amarillento y una lista ocular oscura, aunque mucho
menos contrastado. En general se trata de un ave de aspecto más uniforme y
monocolor en contraste con el de la fotografía.
El Mosquitero verdoso (Phylloscopus
trochiloides) es también una especie con un marcado contraste entre las
partes superiores verde oliva o verde brillante (dependiendo de la subespecie)
y las inferiores blancas. Presenta un patrón facial llamativo, formado por supercilio
bien marcado, que desde la frente alcanza el extremo posterior de las
cobertoras auriculares. Sin embargo, es de un tono blancuzco o cremoso y no
amarillo limón como en el caso de nuestra ave. Tampoco son amarillas las
mejillas, que aparecen cubiertas de un moteado oscuro similar al tono de las
partes superiores. Un rasgo característico de esta especie es la nítida barra
alar formada por las puntas blancas o blanco-amarillentas de las grandes
cobertoras externas, rasgo ausente en el ejemplar de la foto. Otra diferencia no
menos importante la encontramos en el color de las patas, que varían entre el
marrón y el gris, pero nunca son amarillentas. Por tanto, es difícil que ésta
sea nuestra ave.
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http://ibc.lynxeds.com/photo/greenish-warbler-phylloscopus-trochiloides/nandi-hills-bangalore-india
|
Siguiendo con nuestros candidatos
llegamos al Mosquitero papialbo (Phylloscopus bonelli). Es éste un
mosquitero que difiere mucho de nuestro ejemplar, básicamente por la ausencia
de patrón cefálico bien definido, que en todo caso aparece muy difuso.
Tenemos por último al Mosquitero silbador (Phylloscopus sibilatrix). Un ave con
las partes superiores de un verde intenso, con terciarias oscuras con bordes
pálidos, destacado supercilio amarillo limón, lista ocular oscura, mejillas
amarillas, partes inferiores blancas bien contrastadas con las superiores y
patas pálidas (amarillentas). Todos estos datos son coincidentes con el breve
análisis que se hizo en el primer epígrafe. Por tanto, ya le podemos poner
nombre y apellidos a nuestro pequeño misterioso, Mosquitero silbador.
El ejemplar fue observado junto a Jordi Sala, Jaume Castellà i Dani González en los Aiguamolls de l’Empurdà la pasada primavera.
El ejemplar fue observado junto a Jordi Sala, Jaume Castellà i Dani González en los Aiguamolls de l’Empurdà la pasada primavera.
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| Exemplar en el parque de la Pau, Sant Adrià de Besòs, Barcelonès (imagen de archivo). |
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diumenge, 17 de maig del 2015
Colorines
Me gustan los colores. Disfruto combinádolos,
compartiéndolos, enseñandolos, lo habitual en un maestro de Primaria. Siempre
digo que la vida son colores, aunque también se puede vivir sin ellos, pese al
dolor que pueda generar. Preguntádselo a aquel paciente de Oliver Sacks, que tan
bien describe en su libro Un antropólogo
en Marte (Editorial Anagrama). El señor I., en pleno apogeo de su carrera
artística –era pintor-, sufrió una acromatopsia y pasó de ver el mundo en color
a percibirlo todo en una gama de grises. Adiós a los colores. Pero en su caso, no creo que le dijera adiós a los colorines. És pura intuición.
A veces pienso en el señor I., sobretodo
cuando voy en el metro o paseo por algunos barrios de mi ciudad. Son momentos realmente
desgraciados. Me siento –salvando las distancias− un poco señor I., no puedo ver
los colorines. Sé que están ahí porque los escucho, escucho sus trinos. Están
ahí, los veo balanceados de un lado a otro, mientras describen un arco, marcado por el
ritmo del caminante que los mantiene atrapados en su atracción de trapo. Los
colorines cantan, asidos, del todo incómodos y asustados, a su percha. Puedo sentirlos.
Sólo sentirlos. Están atrapados en esa atracción de trapo, una celda de 13,3 x 23,2 x 19,1 o
tal vez de 16,1 x 20,1 x 18,8 [unidad de medida: centímetros].
Cada año se cazan miles de jilgueros. Digo miles, porque se desconoce
la cifra real de los que acaban bajo las redes o enganchados a ramitas
impregnadas de pegamento. Se hace con el consentimiento de las autoridades, que
emiten decretos para una “captura sostenible”. Y todo en pro de una tradición
para disfrutar del canto de unas aves, como si no fuera posible y suficiente con salir al
parque, campos y jardines de nuestras ciudades para disfrutar de esas notas que los convierten en objetos tan codiciados por algunos.
Según cálculos de SEO/BirdLife, cada año se capturan en torno a un
millón (unidad seguida de seis ceros) de fringílidos para su “adiestramiento” en el canto. Resulta
significativo que la Federació Catalana de Caça se expresara en estos términos: “Volem
agrair la perseverança i l’esforç realitzat dins el món federatiu, ocellaire i
polític. I no podem oblidar tampoc,
que aquest procés ha estat possible gràcies a la col·laboració i implicació de
la Conselleria d’Agricultura, Ramaderia, Pesca, Alimentació i Medi Natural.” Lo hacía en el 2014
en relación a la aprobación de un proyecto de Decreto, que permitirá la captura
en vivo y la tenencia de aves fringílidas durante el periodo 2014-2018. Pero la
cosa no queda aquí. También se felicitan porque en “2014 hem aconseguit el
Decret de Control de Predadors, el Decret de regulació de la comercialització
de Carn de Caça i en poc temps haurem assolit el decaptura de fringíl·lids”. En octubre de 2014, se aprobaba tal decreto.
Que cada uno saque sus propias conclusiones.
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dijous, 30 d’abril del 2015
Torna l'Ornitonigma: maig 2015
Fa temps, molt de temps, que no actualitzo l'Ornitonigma. Aquí us deixo un nou repte. És fàcil, oi?
A la barra de l'esquerre podeu triar entre les diferents opcions.
Molta sort!
dimecres, 29 d’abril del 2015
Mirades ornitològiques: falcó cama-roig
De vegades em pregunten: “Per tu, que t’agraden tant les aus, quina és la teva espècie
favorita?” Sempre resto uns segons pensatiu. Realment m’agraden les aus, sobre
això no hi ha cap mena de dubte, m’agraden tant que em costa molt respondre a
una pregunta aparentment tan senzilla. Però és una cosa tan subjectiva (o
objectiva si algú té un interés professional en determinada espècie o grup
d’espècies estretament emparentades), que la resposta està plena de matissos. Una
entrada d’un blog mai no serviria ni tan sols com a introducció. Però com que
he de donar una resposta, diré que serà aquella que faci que en un moment
determinat i en un lloc concret brollin tot un cabal d’emocions. Són les que jo
anomeno, espècies volcàniques. La seva observació, el seu descobriment, és el
més semblant a l’erupció d’un volcà. N’hi ha que es queden en una simple
emissió de fumaroles; d’altres són especialment violentes, tant que fan
convulsionar tot el cos; i n’hi ha, que després de l’explosió, apareix un núvol
piroclàstic que ho arrasa tot. D’aquestes últimes, n’he viscudes unes poques.
Els darrers dies es van produir una succesió
d’observacions d’espècies de migració típicament oriental a diferents punts de
l’est peninsular. Amb tal motiu, em vaig traslladar als Aiguamolls de l’Empordà
amb l’esperança de trobar-ne algun d’aquests divagants. Les condicions
meteorològiques no eren especialment adverses, però s’esperaven pluges
nocturnes, pluges nocturnes que es van quedar finalment en petits xàfacs que no
van tenir gaire repercusió en la sedimentació de migrants subsaharians.
Realment “vaig gaudir” d’aquesta sequera de migrants. Així són les coses, i els
observadors d’aus tenim aquesta capacitat per gaudir d’allò que tenim més a
l’abast. Disposem d’una certa versatilitat (disculpeu-me la generalització) i d’un
ventall de recursos que ens permet enfrorontar amb èxit el que podria ser una frustració.
Disculpeu-me, em sembla que m’he anat un a
mica del fil. Parlava de les espècies “favorites”. De favorites en tinc
moltes. M’agraden els limícols, els paseriformes, sento passió per les marines,
però què em dieu de les rapinyaires? Ai les rapinyaires! Alguns dels millors
moments de la meva vida ornitològica els he viscut mirant rapinyaires amb els
meus amics ornitosectaris a L’Espinal. Què tenen les rapinyaires que tan hi agraden?
El meu nebot, de només sis anys, coneix molts ocells, però sempre acaba parlant
d’”àligues”.
Continuo. Estava el cap de setmana passat escombrant els
prats anegats de El Matà, al Parc Natural dels Aiguamolls de l’Empurdà. La
vegetació s’havia desenvolupat molt des de la darrera visita, i tot i que
estava ple de bitxos, resultava una mica monotemàtic, encara que molt
interessant per un home del nordoest, on la Tringa glareola apereix solitària o
en petits, molt petits grups.
Mentre observava els camps de El Matà, vaig
establir una conversa amb un altre observador. Em va explicar que molt a prop,
als camp de La Gallinera, s’havia vist una femella de falcó cama-roig (Falco vespertinus). No ho vaig pensar
ni un segon, vaig recollir els “trastus” i vaig enfilar cap aquests camps
propers. En arribar a la zona de referència, vaig veure una petita rapinyaire
aturada a uns fils de la llum. Estava contrallum. Ben bé podia ser un
xoriguer. Però un cop enfocat amb els prismàtics, vaig adonar-ne que es tractava
d’un mascle adult de falcó cama-roig. Vaja, no us havia comentat que l’observador que
m’havia comunicat la cita, m’havia parlat d’una femella! Doncs jo havia trobat
un mascle? Que l’observador s’havia equivocat? HO dubto. Era una persona amb prou
credibilitat. A més, aquests ocells els agrada viatjar en grup, o com a mínim en
parelles.
El falcó cama-roig és una petita rapinyaire de
distribució oriental. El poden trobar des de la meitat oriental d’Europa, amb les principals poblacions a Hungria, fins a Mongòlia i l’est de la Xina. Es tracta d’un migrador regular al quadrant nordest de la
península, que de vegades fa fortes irrupcions.
Al final, a La Gallinera, hi vaig trobar tres mascles i una femella, tots adults. Després d’observar-los i gaudir-los una bona estona, vaig prospectar altres zones del voltant i finalment en vaig trobar un parell de femelles adultes que s’alimentaven en un camp, associades a un petit estol de xoriguer petit (Falco naumani), un altre petit falcó que cria, aquest sí, per les nostres contrades.
Al final, a La Gallinera, hi vaig trobar tres mascles i una femella, tots adults. Després d’observar-los i gaudir-los una bona estona, vaig prospectar altres zones del voltant i finalment en vaig trobar un parell de femelles adultes que s’alimentaven en un camp, associades a un petit estol de xoriguer petit (Falco naumani), un altre petit falcó que cria, aquest sí, per les nostres contrades.
Els vespertinus
van ser un oasi entre la sequera de migrants estivals. Quin goig! M’agraden les
rapinyaires, però és definitivament la meva espècie favorita? N’és una entre els milers d’espècies d’ocells. Però aquell dia era el lloc i el moment. Aquí us deixo un video per compartir amb
vosaltres aquesta meravellosa experiència. Disfruteu-lo.
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Aiguamolls de L'Empordà,
Falconidae
dimarts, 27 de gener del 2015
Visita als Aiguamolls de l'Empurdà
El dissabte passat vaig fer una visita als Aiguamolls de l’Empurdà. Aquí us deixo una petita mostra del més interessant. Disfruteu-la!
| Estany de la Massona |
![]() |
| Ànecs cuallargs |
![]() |
| Ànecs xiuladors |
![]() |
| Grissets i mascle de xarxet comú. |
![]() |
| Mascle de ànec collverd i xarxets comuns. |
![]() |
| Xarxets comuns |
Als visitants hivernals habituals, s’afegien tres rareses. Una d’elles, el Phalacrocorax pygmaeus, observada per primera vegada a la Península Ibèrica.
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Aiguamolls de L'Empordà,
Anatidae,
phalacrocoracidae
Entre barnaclas, gaviotas y grajas
¡Qué mejor manera de coronar un trimestre sin
casi salidas a ver pájaros, que dándome una buena “fartura” de ellos! Eso fue
lo que hice aprovechando las vacaciones de Navidad. Entre la carga excepcional
de trabajo que tuve el primer trimestre del curso y un esguince que me dejó
postrado dos largas semanas y unas cuantas a paso de bebé, podéis imaginad las
ganas que tenía de salir a ver aves. Digo ganas y no ansias, casi por rubor,
porque la necesidad iba más allá de lo natural. Suerte que me queda un poco de
autocontrol. Pues bien, en mi recorrido desde Barcelona hasta Galicia y vuelta
a Barcelona, no perdí oportunidad. O eso creo.
Con el fin de organizar un poco los datos
(cosa que no creo que consiga), aquí os ofrezco una miscelénea de las mejores
observaciones de esos días. Mejores en cuanto a rarezas, porque tuve de esas
que ansío tanto como la mejor de las cáspicas. No es broma. Lo digo en serio.
Una yarrellii fetén me produce tanto
o más subidón que una cachinnans.
Cosas de la naturaleza humana.
El invierno de las barnaclas
Este invierno yo lo calificaría como el
invierno de las barnaclas, de las barnaclas carinegras. Grandes grupos en
algunas rías y estuarios, pequeños bandos en varias marismas, ejemplares
solitarios en solitarias playas. Fue un festival de barnaclas desde Santoña a Galicia,
pasando por las sobrias estepas de la meseta norte.

El graznido de las ocas es un sonido invernal
por excelencia. Y aunque las llamemos barnaclas, nada tienen que ver con el
marisco. Son tan ocas como las demás, aunque un poco extrañas. A las ocas les
pasa lo que a las personas, les gustan las multitudes. Sin embargo ellas parece
que se lo montan bastante mejor. La sociedad de las ocas también es
multiracial. Basta escrutar con atención, y mucha paciencia, un gran bando de
ellas, para con un poco de suerte, dar con ejemplares o grupos pequeños de
otras especies.
Si a todo lo observado, añadimos un ánsar
piquicorto (Anser brachyrhynchus) que
vi en el embalse de San Andrés, Xixón (Asturies), el 27 de diciembre de 2014,
el resultado fue más que satisfactorio.
Gaviotas de este a oeste
Desde la costa vasca hasta el suroeste de
Galicia, las había por millares. Son unas aves de las que siempre disfruto.
Este invierno fue tiempo de reencuentros: smith en Ondarroa, argènteas en Xixón
y Galicia, gaviones cada vez más numerosos de este a oeste; visita a Cariño y
alrededores, meca del gavioteo ibérico... Pero eché de menos a una de mis
favoritas, la gaviota cana. Posiblemente este invierno tan suave las mantiene
más al norte.
La primera visita fue al puerto de Ondarroa el
24 de diciembre. La argéntea americana que desde hace tres años visita la
localidad, allí estaba. Junto a sus primas lejanas, nuestras patiamarillas
cantábricas, destacaba por su tamaño, su manto gris muy claro y sus patas rosa
puñeta (rosa chicle, dicen también).
No fue la única con patas de ese color tan
chillón. A su cita volvió también la gaviota esquimal que años antes se viera en
la piscifactoría de Lago (Xove, Lugo). Igual que en aquella primera aventura
que compartí con mi amigo Clemente, Cipriana, que así fue bautizada en honor al
municipio donde apareció, se hizo de rogar.
El 29 de diciembre viajaba de Asturies a
Santiago. Me había parado a dormir en Ribadeo. A la mañana siguiente pensaba
recorrer la rasa costera entre Tapia y Villadún en el occidente de Asturies. Sin
embargo, la noticia del regreso de Cipriana decidió el destino. Eran las nueve
de la mañana y ya estaba escrutando los tejados de la piscifactoría. Había hecho
lo mismo con el canal de desagüe. También había mirado la bahía. La thayeri no aparecía. En San Cibrao había
argénteas, gaviones, sombrías y patiamarillas. La entrada de gaviotas había
sido buena según decían. Era mediodía cuando volví a la piscifactoría, dos
observadores más buscaban a la gaviota. La habían encontrado. Allí estaba,
entre el tumulto de decenas y decenas de gaviotas que aprovechaban los restos
que se abocaban por el canal del desagüe. No duró más de diez minutos hasta que
desapareció. Un reencuentro breve pero intenso.
Uno de los observadores era un finlandés, que
iba camino de Cariño. Hacia allí nos dirigimos como una pequeña caravana. El
objetivo era la gaviota de Bonaparte que estaba pasando el invierno en la
localidad. Fue llegar y besar el santo. No hizo falta ni bajar del coche. Nos
sobrevoló varias veces. Pero ahí se quedó nuestro gozó. El ejemplar enfiló
hacia la otra punta de la bahía, donde permaneció el resto del tiempo. Cosas de
la ornitología. Eso también forma parte de su encanto. Al fin y al cabo no
estábamos visitando un zoológico.
Mientras hablabamos de gaviotas, observabamos
gaviotas. Un bando variado reposaba en la orilla de la playa. Entonces se
disparó una alerta. Una de ellas era claramente diferente del resto. Ante
nosotros teníamos una cachinnans
fetén. Una de esas que no te dan quebraderos de cabeza, de las que molan, de
las que se disfrutan. Unas horas más tarde, compartí la observación con Ricardo
Hevia. ¡Vaya día! Eso sí que era un regalazo de Navidad.
Mi destino final era el pueblo de mi padre, al
lado de la ría de Ramallosa, en la orilla sur de la ría de Vigo. Una buena
despedida de año y a comenzar el 2015. Desde la ventana de mi dormitorio vi las
4 barnaclas carinegras invernantes, todo un acontecimiento en la zona. Y tras
un corto paseo, llegué a la playa de Ladeira. Tocando a las dunas hay un
pequeño campo de futbol. En el campo de futbol unas cuantas familias, y entre
el chutar de unos niños, el correr de unos y otros, una gaviota de Delaware de
1r invierno. Sabía que estaba allí, pero no tan “clavada” al sitio. Era 1 de
enero. Quedaban pocas horas para iniciar el viaje de vuelta.
Un paseo por León
Hay aves raras por su regularidad, otras lo
son por su escasez. Las hay también por su distribución. Y al margen del
significado ecológico del concepto de rareza, las hay por su aspecto.
En el sureste de la provincia de León, vive
probablemente el córvido más raro de toda la Península Ibérica, la graja. Es raro en
cuanto a aparición, es escaso en cuanto a número de parejas nidificantes, llama
la atención su distribución, y además tiene un aspecto rarísimo. Es su aspecto
primitivo, su mirada inteligente y la magia que lo envuelve, lo que me cautiva
de este córvido.
En algunas zonas verdes de la misma ciudad de
León, se puede disfrutar de él. Pude observar algún ejemplar en el campus de la
Universidad de León. Pero los grupos mayores los vi entorno a la localidad de
Trobajo del Cerecedo.
Todo un gusto cerrar esta crónica con esta
especie tan interesante. Espero
que la hayais disfrutado.

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