L'ORNITONIGMA

dijous, 12 de maig de 2016

Crónica de abril en el río Besòs

El pasado mes de abril fue escepcionalmente bueno en cuanto a observaciones de Alcaudón común de la subespécie balear (Lanius senator badius). El primero apareció en el parc de La pau, lo observó Xavier Larruy el 1 de abril. El segundo lo vio también Xavier Larruy en La Catalana, una zona que desgraciadamente se urbanizará en un futuro, el día 16, durante una visita con el Grup d’Ornitologia del Centre Excursionista de Terrassa. Cinco días más tarde, en una nueva visita,  Xavier Larruy (a partir de ahora Xavi) y yo localizamos otro ejemplar.

Lanius senator badius. La robustez del pico o la ausencia de blanco en la base de las primarias son algunos que lo diferencian de la subespecie nominal.

El 25 de abril aparecía otro ejemplar a la altura de Santa Coloma de Gramanet. Esta vez lo disfrutaban Xavi y Dionisio Sanz. Finalmente, el día 27, Xavi registraba otro individuo, esta vez en la desembocadura, esos 400 metros desangelados de la Administración entre el mar y el primer puente de los muchos que atraviesan el río. El alcaudón común balear es una subespecie endémica de las islas baleares, que se presenta de manera regular en el litoral catalán durante la migración primaveral. Pero no és el único endemismo que visita el Besòs.

Simultáneamente a la observación del alcaudón balear, Xavi y quien estas líneas escribe disfrutamos de un papamoscas grisbalear Muscicapa striata balearica. Fue el día 21. Lo observamos, lo fotografiamos y lo filmamos, confirmamos las características que lo identificaban como subespecie, y disfrutamos como enanos en un lugar olvidado, que temporada tras temporada no deja de ofrecernos todo tipo de maravillas naturales. ¿No se merece Sant Adrià de Besòs un espacio verde de calidad al lado del río? ¿No tenemos ya bastante hormigón a nuestro alrededor? Si los gestores supieran lo que acontece cada día en estas pocas hectareas, quizás cambiarían de idea. Pero para ello es necesario saber mirar, no sólo ver.  



Abril es un mes de migrantes. Hubo días espléndidos, donde no faltaron las collalbas grises Oenanthe oenanthe, los papamoscas cerrojillos Ficedula hypoleuca, las currucas carrasqueñas Sylvia cantillans (con este taxón no me aclaro) y zarcera Sylvia communis, los mosquiteros musicales Phylloscopus trochilus, y papialbos Phylloscopus bonelli, algún cuco Cuculus canorus, o alguna golondrina daúrica Cecropis daurica entre los bandos de golondrinas comunes, colirrojos reales Phoenicurus phoenicurus, tórtolas comunes Streptopelia turtur, y por supuesto alcaudones comunes Lanius senator senator.

Macho de collaba gris
Curruca zarcera
Macho de papamoscas cerrojillo 

Alcaudón común de la ssp. senator.

Pero el Besòs nos brindó también especies tan escasas en este entorno como la collaba rubia Oenanthe hispanica, con 3 ejemplares observados por Xavi el día 12, un día muy animado de pajarillos, y otro ejemplar el día 16, detectado por Javier Valladares, o los mosquiteros silbadores Phylloscopus sibilatrix, que vimos Xavi y yo en La Catalana el 22 de abril. ¡Vaya día eo 22 de abril! No sólo vimos los silbadores, el badius o el striata balearica, lo mejor de todo, que fue “bimbo” (expresión que hace referencia a primera observación) para la zona, fueron dos escribanos hortelanos Emberiza hortulana. Esta observación, disparó el ritmo de nuestras pulsaciones. Son de esos días que uno nunca olvida. El 22 de abril de 2016 quedará grabado en nuestra memoria como un día destacado (¡qué poco adjetivo para tan gran día!). No menos ilusionante fue la buscarla pintoja Llocustela naevia que Xavi escuchó en la desembocadura el día 28. No faltaron observaciones de garza imperial Ardea purpurea, con un ejemplar el día 18 a la altura de Santa Coloma de Gramanet.

Por más que nos hemos esforzado, esta primavera no está siendo especialmente buena para limícolas, al menos en lo que llevamos de temporada. Abril comenzó con un dato especialmente espectacular, 28 cigüeñuelas Himantopus himatopus en la desembocadura, que observó Xavi el primer día del mes. Llovia, ergo poca frecuentación humana y las aves se paran en la desembocadura. Es una ecuación tan fácil, que no entiendo cómo la admistración no acaba de resolverla, eliminando naturalmente  la variable meteorológica. Cuatro más aparecieron en la desembocadura al día siguiente, las vio Javier Valladares. Una gran observación fue la que hizo Jaume Campderròs el 9 de abril. Vio un zarapito trinador Numenius phaeopus el día 9, que pudo documentar con unas fotografías magníficas.




El 24 de abril, Xavi observó en la desembocadura varios chorlitejos grandes Charadrius hiaticula y patinegros Charadrius alexandrinus, formando un bando mixto con correlimos tridáctilos Calidris alba. No cito al andarríos chico o al chorlitejo chico, que se vieron diariamente en el río.

Por el contrario, fue bastante bueno de marinas, destacando una pagaza piquirroja Sterna caspia el día 20, 3 pagazas piconegras Sterna nilotica el 28 de abril y un fumarel cariblanco Chlidonias hybridus volando río arriba el día 17.



Quiero acabar esta crónica con una observación que disparó la adrenalina de muchos de nosotros. El 5 de abril, Javier Valladares descubrió un macho de lavandera blanca enlutada Motacilla alba yarrellii, propia de las Islas Británicas. Consiguió fotografiarla. Estábamos más que ilusionados, pero una mirada detallada a las fotografías nos desinfló. Motas grises en las cobertoras y otros detallas que ahora no mencionaré delataban un probable híbrido alba x yarrellii. Pero tranquilos, que aquí hay mucho tesón y tarde o temprano caerá.



1 comentari:

RICARDO RAMOS SANCHEZ ha dit...

La gola del Besòs debería ser protegida como mínimo desde el primer puente hasta la gola incluyendo un margen de playa importante