L'ORNITONIGMA

dissabte, 13 de juliol de 2013

SOLUCIÓN AL ORNITONIGMA DE MAYO


Aún recuerdo la primera vez que asistí a una jornada de anillamiento y uno de los anilladores sacó de la bolsa un paseriformestrampeado y me preguntó: “¿Qué es esto?” Estoy seguro de que mi respuesta, errónea o no, habría sido casi inmediata si lo hubiera visto entre la vegetación a través de los prismáticos. Sin embargo en aquel momento me quedé pensativo, procesando detalles que en una observación a distancia habrían sido dífíciles o casi imposibles de ver. Me sentí, por decirlo de alguna manera, desbordado por los detalles; o lo que es lo mismo, el cambio de perspectiva había “anulado” gran parte de mis estrategias para identificar aquella especie. Era una experiencia completamente nueva para mí. Pensad que en la identificación de un ave, además de los datos objetivos que tenemos sobre ella, están aquellos otros elementos subjetivos que nuestra propia esperiencia con la especie nos ha aportado. “Creo que es una Buscarla unicolor”, respondí finalmente. Y en efecto lo era, pero tardé lo que me pareció una eternidad en procesar aquella información que una visión tan cercana me proporcionaba.

El pasado mes de mayo, os propuse este reto en el Ornitonigma. De un total de 29 votos, el 48% fueron para la curruca carrasqueña, un 34% opinaba que era una curruca zarcera, un 13% que era una curruca mosquitera, y sólo el 3% pensaron que se trataba de una curruca tomillera. Y en efecto, se trata de una curruca carrasqueña (Sylvia cantillans). Veamos el porqué.

DE UN VISTAZO
Sylvia cantillans
Lo que vemos en un primer momento es un ave de plumaje discreto, con algunos ligeros contrastes, siendo el más notable el que se aprecia entre la cabeza y resto de partes superiores oscuras y partes inferiores blanco cremosas; parece de tamaño más bien pequeño, estructura esbelta, buena proyección de las primarias y cola relativamente corta. Esta visión general permite descartar una de las especies propuestas, la curruca mosquitera (Sylvia borin). Un contraste tan marcado entre las partes superiores e inferiores del cuerpo es impensable en esa curruca de plumaje pardo oliváceo uniforme. Si a ello añadimos la ausencia de elementos tales como el aspecto fuerte y rechoncho, un pico robusto, corto y cónico, y una proyección primaria muy larga, la decisión queda suficientemente fundamentada. ¿Qué es lo que nos puede recordar entonces a una curruca mosquitera? Quizás el gris de los lados del cuello, pero si nos fijamos en nuestro ejemplar, vemos que éste se extiende no sólo por los lados del cuello, sino que alcanza la nuca, la parte posterior del píleo y rodea las cobertoras auriculares por su parte superior hasta alcanzar el ojo.

PROFUNDIZANDO UN POCO
Descartada pues una de las especies, probablementa la más fácil, nos encontramos ante tres especies que pueden presentar, y de hecho presentan, problemas de identificación. La determinación del sexo y la edad, siempre es un paso fundamental para una identificación correcta. Los machos de Sylvia communis, S. conspicillata y S. cantillans se caracterizan por presentar plumajes muchos más vistosos y contrastados que las hembras o las aves de primer invierno, tanto en primavera como en otoño. En este sentido, el ave de la fotografía se ajusta más al patrón de plumaje de una hembra o juvenil/primer invierno. En este caso en particular hay dos casos potenciales de confusión: uno el que se puede dar entre Sylvia communis y S. conspicillata; y  el otro entre S. conspicillata y S. cantillans.


Caso 1: Sylvia communis vs. S. conspicillata

Ambas especies estan estrechamente emparentadas. Sin embargo las diferencias en tamaño, estructura y plumaje son lo suficientemente notables como para poder hacer una correcta identificación en mano.

Sylvia communis
Sylvia communis, por tamaño, estructura y proporciones se asemeja más a una Sylvia del tipo atricapilla. Una proyección primaria importante, cola larga y cabeza grande con pico fuerte, de base ancha y profundamente insertado, contribuyen a darle una apariencia bastante robusta. Justo lo contrario de lo que sucede con S. conspicillata. Ambas especies comparten un plumaje muy semejante, que incluye un conspicuo panel alar castaño rojizo, que abarca desde las grandes cobertoras y secundarias hasta los márgenes de las terciarias. Dicho panel, sin embargo, es mucho más vistoso y brillante en conspicillata, que muestra además unos márgenes de terciarias y grandes cobertoras mucho más anchos, con el centro oscuro de las terciarias más visibles, contrastados y menos redondeados en su extremo distal.

Atendiendo pues a tamaño, estructura y proporciones, podemos descartar la curruca zarcera (Sylvia communis).


Caso 2: Sylvia conspicillata vs. Sylvia cantillans

Sylvia conspicillata (©www.nature-foto.ru/?paged=60)
Estas dos especies son muy parecidas en tamaño y estructura. Es en el plumaje donde presentan más diferencias. Las hembras/1r invierno de cantillans son más apagadas y menos contratadas que conspicillata, con partes superiores pardo grisáceas y alas marronáceas sin grandes contrastes en terciarias, secundarias y grandes cobertoras primarias externas, las cuales presentan un orlado marrón pálido o pardo amarillento discreto. Además el contraste en las terciarias entre los centros oscuros (marrones) y los bordes pálidos, es poco pronunciado, careciendo de los llamativos tonos castaño rojizos de

conspicillata. No olvidemos tampoco la proyección primaria, que es acusada en cantillans y muy reducida en conspicillata.


CONCLUYENDO
A partir de todo lo expuesto hasta ahora, podemos concluir que el ejemplar de la fotografía, capturado en septiembre del 2012 en el río Besòs (Barcelona) es un 1r invierno de curruca carrasqueña (Sylvia cantillans). De primer invierno, porque a simple vista se ve un iris pardo oscuro envoltado de un anillo ocular blanco. La cantidad de gris observada en píleo y partes superiores probablemente apuntan a un macho.

El análisis ha sido breve y sencillo, he recurrido a elementos que pueden ser observables en el campo. Ahora quedan unos meses para prepararnos hasta que estas especies vuelvan a visitarnos en su viaje de retorno al continente africano.