L'ORNITONIGMA

dimarts, 14 de maig de 2013

Solución al Ornitonigma de marzo


¿Quién no ha estado alguna vez en el campo observando aves, cuando de repente una silueta esbelta cruza el cielo con batidos de alas rápidos y poco profundos para de golpe quedar suspendida sobre su vertical y observar el terreno que hay bajo ella? Esa acción, denominada cernirse, da nombre a dos pequeños falcónidos que crían en la Península Ibérica: el Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus) y el Cernícalo primilla (Falco naumanni). El primero de ellos, muy común a lo largo de todo el año, tiene una amplia distribución por el territorio peninsular, donde ocupa una extensa variedad de hábitats. El segundo, en cambio, resulta mucho más escaso y está casi exclusivamente ligado a los cultivos de secano del medio mediterráneo, aunque en época postnupcial aparece —a veces formando importantes concentraciones— en la fachada cantabroatlántica.

Dado que el primilla es una especie migradora de larga distancia, que está ausente durante todo el invierno, quebraderos de cabeza para los ornitólogos ibéricos comienzan a partir de marzo, cuando ambas especies se vuelven simpátricas en muchas áreas. Hembras e inmaduros son, en principio, los que presentan mayores dificultades de identificación. Sin embargo, los machos de ambas especies también comparten un plumaje muy parecido que aconseja prudencia.

A grandes rasgos, ambos presentan cabeza grisácea, partes superiores castaño rojizas y partes inferiores ocráceas más o menos intensas y más o menos moteadas. Pero eso a grandes rasgos, porque centrándonos en los detalles, vemos que sus patrones difieren notablemente.

El cernícalo primilla muestra un aspecto mucho más límpio, menos marcado, destacando la ausencia de moteado oscuro en el dorso, escapulares y cobertoras alares, siendo las grandes cobertoras y las terciarias de un tono gris azulado, rasgo que resulta diagnóstico, aunque no siempre fácil de apreciar. Ademas muestra el pecho de un color anaranjado o asalmonado uniforme con un matiz apastelado y con un ligero moteado poco llamativo. La cara, de un tono gris azulado, es limpia, con ausencia de bigotera y otras marcas faciales, lo que le da una expresión suave y gentil.

El cernícalo vulgar es muy parecido, pero se diferencia entre otras cosas por el moteado de las partes superiores, incluidas las cobertoras alares, que no son azuladas (GC), sino castaño rojizas. Ese moteado varía entre individuos y con la edad aparece más espaciado o ausente de algunas partes.

Cuando están posados, las puntas de las alas de los naumanii alcanzan el extremo de la cola, en contraposición a tinnunculus que muestran las alas más cortas y la cola más larga.
El diseño de la cabeza, como ya he citado, es también distintivo, con un patrón más marcado en tinnunculus frente al diseño liso y sencillo de los machos adultos de naumanii, a pesar de que algunos ejemplares pueden presentar una fina bigotera. Finalmente, cabe destacar la marca subterminal oscura en forma de flecha que presentan las plumas del manto, escapulares, cobertoras alares y terciarias que muestra tinnunculus, frente a las partes superiores lisas de naumani.


El ejemplar de la fotografía exhibe algunos rasgos propios de tinnunculus, que están muy poco destacados. En el caso del diseño facial, donde una suave bigotera y una muy discreta linea oscura postocular, junto a la práctica ausencia de listado oscuro, recuerdan al diseño cefálico propio de los primillas. Sin embargo, la tonalidad más clara del gris de la cabeza y las mejillas blanquecinas descartan tal posibilidad. Si además, nos fijamos en el moteado oscuro de las cobertoras medianas, y pecho demasiado marcado para un naumanii, podemos asegurar que se trata de un macho adulto de Cernícalo vulgar (Falco tinnunculus). En las fotografias que acompañan esta breve descripción se pueden apreciar los rasgos típicos de la especie.