L'ORNITONIGMA

dissabte, 14 de novembre de 2015

Opinión sobre una noticia del Delta del Llobregat

El 3 de novembre, el diario La Vanguardia describía un par de recorridos para descubrir, en palabras del propio diario, el Delta del Llobregat, dos rutas propuestas por el Consorci Delta del Llobregat.  

Conurbación en el Delta del Llobregst
La primera de las rutas comienza por la mañana en las instalaciones del "Centro de Recuperación de Animales Marítimos (CRAM) con el objetivo de conocer las especies que habitan en la zona y las actividades que se desempeñan desde este centro para contribuir a su preservación”.  No sé si la palabra preservación hace referencia al entorno, es decir al delta, o a los animales que ingresan en ese centro. “Esta visita”, continua el diario, “ayudará a concienciarnos sobre los riesgos a los que se enfrentan los animales que viven en este ecosistema”. Y yo me pregunto, ¿es necesario acudir a un centro de estas características para concienciarse de los riesgos a los que se enfrenta la fauna deltaica o no basta con darse un paseo por todo el delta? Ambas cosas son necesarias. No está de más una visita a un centro de estas características, como tampoco lo está un "paseo" por toda la plana deltaica para explorar, observar, reconocer y diagnosticar el estado del delta. Pero considerando que el CRAM se dedica básicamente a la protección del medio marino y las especies que lo habitan, resulta cuanto menos poco preciso por parte del diario el uso del término ecosistema. Un delta es básicamente un accidente geográfico que se origina por la aportación de sedimentos de un río en su tramo final, donde convergen tierra y mar. Lo hacen en perfecta conjunción. Y los organismos que lo habitan confluyen tanto en un medio, el terrestre, como en el otro, el acuático.

Playa y formación dunar desde el mirador de Cal Francès.

Pero los deltas son terrenos históricamente apetecibles por el hombre. Son llanos y fructíferos, pero también son indómitos. Y ante ellos, sólo cabe adaptarse o domesticarlos. El delta del Llobregat no sólo ha sido domesticado, prácticamente ha sido aniquilado. Lo que vemos hoy, son sólo vestigios de un pasado, algunos recreados. Poco o nada del delta del Llobregat queda por remover. Pero continuemos con la noticia.

Construcción de la terminal T1 del aeropuerto de El Prat visto desde la Maresma. Luego vendría el parquing. Se perdió una zona de reproducción de aguilucho lagunero.


Destaca el diario los establecimientos de restauración de El Prat donde comer, también las playas de Viladecans que disfrutar. Pero si aún quedan fuerzas, los espacios naturales del Remolar-Filipines, donde hay un mirador”. Pues si señores, puestos a ensalzar el delta, hablemos de sus restaurantes y de sus playas (pero sin mencionar su valor ambiental) y dejemos en la recámara aquellos espacios naturales emblemáticos (residuales o artificiales) del delta. Una vez bajada la fartura con un paseo por la "playina", vayamos a visitar la Maresma o la Bassa de les pollancres. Por cierto, se me olvidaba, si queréis visitar el corazón del delta, id a Cal Gana, dice la noticia, desde donde llegaréis “por un camino hacia la playa, (...) que pasará por puntos de interés como la reconstruida Granja de la Ricarda. Al final del camino se llegará a los miradores de aviones, cercanos al Aeropuerto (sic), desde donde se podrá ver desde cerca como toman tierra los aeroplanos”, a lo que yo añado, todo un emblema del Delta.


Bassa de les Pollancres

La Vidala