L'ORNITONIGMA

dilluns, 7 de gener de 2013

Con mis prismáticos a cuestas: norte de Galicia


Tener familia en Asturies y también en Galicia tiene grandes ventajas. Dos buenos sitios para pajarear. En Galicia me esperaban dos especies que tenía muchas ganas de ver: la Gaviota argéntea americana (Larus smithsonianus), que desde hace años se ve en Lires; y sobretodo la hembra de Negrón careto (Melanitta perspicillata), que apareció a finales de noviembre en la ría de Ortigueira. Esta última especie hace años que se me resiste. Han sido muchas las horas pasadas en cabos asturianos y gallegos obserbando la migración, y aún más las rías y costas prospectadas, donde observé cientos de negrones... pero el careto siempre me dio esquinazo, incluso un ejemplar que estuvo un tiempo en Xixón hace ya unos cuantos años.

Para llegar a Ortigueira fuí siguiendo el litoral, parando en campos de cultivo, playas y puertos. Como comenté en el post anterior, el Cantábrico occidental es un lugar excepcional para la observación de gaviotas argénteas, que comparten campos y playas con sombrías y canas (Larus canus). Pero sin duda es el mejor de los lugares para ver gaviones, y su numero se incrementa gradualmente a medida que se avanza hacia el oeste.


De entre todos los sitios, hay uno especialmente bueno: el puerto de Burela. No es que haya uno gran cantidad. Es la proporción con respecto al total de gaviotas lo que llama la atención. Allí se pueden observar ejemplares de todas las edades.

1r invierno
2º invierno
Adulto

Otra fenómeno que se incrementa cuando se avanza hacia Galicia, es el número y la intensidad de las precipitaciones. Hasta el momento el tiempo había acompañado, pero ya en el occidente de Asturies dio un giró de 180º. Un viento intenso con chubascos intermitentes fueron la tónica del viaje. En Ortigueira hubo momentos especialmente intensos. Era ya tarde cuando llegué a la ría y el viento racheado junto con la lluvia dificultaban mucho la observación. Las aguas agitadas era lo peor que podía pasar para la detección de especies buceadoras. Por un momento perdí la esperanza de ver el negrón careto. Aquí la intervención de Ricardo Hevia fue fundamental. Gracias a las indicaciones de Cosme Damián, quien me puso en contacto con Ricardo, pude conseguir mi deseado objetivo.  Aquel día la suerte definitivamente estaba de mi parte. Mientras esperaba a Ricardo, un Elanio (Elanus caeruleus) me sobrevoló durante unos instantes en vuelo de caza.





Era 27 de diciembre. Estaba de camino hacia Lires, donde esperaba encontrar a “Barrilete”, la Larus smithsonianus que tantos quebraderos de cabeza dio a expertos "gaviotólogos", y pensaba que en unas horas sería el día de los Santos Inocentes...